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Atlas · Pierna

Tibial Posterior

El tibial posterior está en la parte profunda de la pantorrilla. Su tendón pasa detrás del tobillo interno y sostiene el pie al estar de pie. El dolor en esa zona, los cambios del arco o la dificultad para elevar el talón requieren valorar el tendón y la función del pie. No debe explicarse la pérdida de sostén del arco como efecto de un nudo muscular.

Tibial Posterior
Región corporal
Pierna
Puntos gatillo
1
documentados en este músculo
Síntomas frecuentes
3
patrones catalogados
Causas frecuentes
3
factores contribuyentes

Descripción general del músculo

Síntomas y primeros pasos

Primeras medidas prácticas

  • Reduzca el tiempo de pie o de carrera que provoque un empeoramiento persistente, sin abandonar las actividades que resulten cómodas.
  • Use calzado que sostenga el pie si mejora la comodidad. El profesional tratante puede valorar si necesita una ortesis plantar o una ortesis de tobillo y pie.
  • Evite hundir los dedos en la pantorrilla o mantener presión detrás del tobillo interno.

Cuándo solicitar una evaluación

  • El dolor nuevo, intenso y creciente en la pierna requiere atención de emergencia. También un compartimento tenso e hinchado, dolor al mover pasivamente los dedos o un pie frío o pálido.
  • Un pie caído nuevo, golpes repetidos del pie contra el suelo al caminar, debilidad progresiva o entumecimiento persistente requieren pronta evaluación neurológica.
  • La hinchazón o el calor unilateral nuevos, una posible fractura o la imposibilidad de apoyar peso requieren evaluación médica antes del masaje o la carga. La falta de aire o el dolor torácico junto con hinchazón de la pierna son una emergencia.

Examine el tendón detrás del maléolo medial y observe el pie al elevar el talón. Que una zona profunda de la pantorrilla duela al palparla no descarta una disfunción progresiva del tendón o del pie.

Exploración, palpación y pruebas sobre el tratamiento

Vista general ilustrada

Tibialis Posterior · Anatomy and referred pain 1

Representative source regions. The illustrated markers and pain pattern are not individual assignments to the numbered trigger points.

Las etiquetas de la imagen están en inglés.

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Puntos gatillo

1. Tibial Posterior

Ubicación. Región muscular profunda de la cara posterior de la pierna; el tendón pasa detrás del maléolo medial y entra en el pie

Mapa de puntos gatillo
Tibial Posterior — Mapa de puntos gatilloAbrir imagen a tamaño completo

Esquema general del músculo; puede mostrar varios puntos gatillo.

Mapa de dolor referido
Tibial Posterior — Tibialis Posterior · Referred-pain pattern 1Abrir imagen a tamaño completo

Referencia regional del músculo; no es un mapa individual del punto gatillo numerado seleccionado.

Dolor referido. Parte posterior de la pierna, tobillo interno, arco del pie

Patrón de dolor referido

  • Pierna posterior
  • Tobillo interno
  • Arco del pie
  • Pantorrilla

Cómo suele describirse este dolor

Las molestias profundas de la pantorrilla pueden acompañarse de dolor en el tobillo interno o el arco. La hinchazón persistente alrededor del tendón, los cambios del arco o una menor capacidad para elevar el talón requieren evaluar una posible disfunción tendinosa. No dé por sentado que liberar el músculo restablecerá el sostén del pie.

Lo que refieren los pacientes

  • Dolor en el tobillo interno
  • Dolor en el arco
  • Molestia en la pantorrilla
  • Dolor al caminar
  • El pie se siente plano

Qué tiende a empeorarlo

  • Caminar
  • Correr
  • Estar de pie
  • Sobrepronación
  • Subir escaleras
Ver ejercicios relacionados (12)

Síntomas reportados por pacientes

Dolor en el tobillo interno o el arco al cargar peso Localice el dolor detrás del maléolo medial, cerca del navicular o al permanecer de pie por tiempo prolongado. Estos hallazgos suelen orientar la atención hacia el tendón.

Menor tolerancia al caminar o elevar el talón La dificultad para levantar el talón o un pie que no cambia de posición como se espera pueden señalar un problema musculotendinoso o del pie más amplio.

Molestias profundas en la parte posterior de la pierna El vientre muscular se encuentra por debajo de otras estructuras de la pantorrilla. La sensación de dolor profundo no permite identificarlo de forma selectiva.

Causas frecuentes

Cambios en la carga al caminar o correr Permanecer más tiempo de pie, aumentar rápidamente el kilometraje o retomar la actividad puede modificar la exigencia sobre el músculo y el tendón.

Deformidad del pie o enfermedad tendinosa establecida Un pie cada vez más plano o desviado hacia afuera requiere evaluación. También debe comprobarse si la deformidad sigue siendo flexible.

Actividad muscular excesiva de origen neurológico La inversión involuntaria del pie después de una lesión neurológica constituye un cuadro de espasticidad, con objetivos terapéuticos diferentes.

Para profesionales de salud y formación supervisada

Referencia clínica

El dolor en el tobillo interno, el arco y la pantorrilla puede tener causas tendinosas, nerviosas, óseas o musculares que se superponen. Un cambio visible del arco requiere evaluación. No permite confirmar un punto gatillo.

Anatomía y palpación

Relaciones anatómicas

El tibial posterior nace de las caras posteriores de la tibia y el peroné y de la membrana interósea, dentro del compartimento posterior profundo. Su tendón rodea por detrás el maléolo medial y se distribuye hacia el navicular y otras inserciones del mediopié. Contribuye a la inversión y la flexión plantar, y sostiene el pie al cargar peso.[1][2]

  • El maléolo medial permite ubicar el cambio de dirección del tendón alrededor del tobillo.
  • La tuberosidad del navicular es una inserción distal importante del tendón.
  • El borde posteromedial de la tibia orienta la exploración de la pierna, aunque el vientre muscular permanece profundo.

Estructuras cercanas. Los flexores largos de los dedos y del dedo gordo comparten el compartimento profundo. El sóleo se sitúa por encima. El nervio tibial y los vasos tibiales posteriores pasan por el túnel tarsiano cerca de los tendones.

Palpación

Posición del paciente. Paciente sentado o acostado de lado, con la pierna apoyada, la rodilla relajada y el tobillo accesible.

Identifique las referencias anatómicas

  • Maléolo medial
  • Trayecto tendinoso hacia el navicular
  • Cara posteromedial de la pierna, cubierta por el sóleo

Secuencia de exploración

  1. Observe la postura del pie y la hinchazón antes de palpar.
  2. Identifique el tendón con una inversión y flexión plantar suaves contra resistencia. Después, pida que relaje el pie y compare el dolor sobre el trayecto accesible.
  3. Explore la pantorrilla solo con un contacto amplio y cómodo. Registre la sensibilidad regional sin afirmar que ha localizado selectivamente el vientre profundo.

Registre los hallazgos

  • Diferencie la hinchazón y el dolor del tendón de la sensibilidad de la pantorrilla. Registre el síntoma habitual al caminar.
  • Un déficit al elevar el talón o los cambios del arco aportan más información que la supuesta presencia de un nudo profundo por sí sola.

Límites y precauciones

  • Evite mantener presión sobre el pulso tibial posterior o las estructuras nerviosas detrás del maléolo.
  • Posponga el masaje ante hinchazón sin explicación, sospecha de enfermedad vascular o lesión aguda.
[1][2][3]

Exploración y pruebas

2

Inversión contra resistencia con ligera flexión plantar[1][3]

Valorar la tolerancia del músculo y tendón tibial posterior a la carga.

Posición
Paciente sentado, con la pierna apoyada y el pie ligeramente dirigido hacia abajo.
Técnica
Pida al paciente que gire la planta hacia dentro contra una resistencia suave del examinador, manteniendo relajados los dedos. Compare ambos lados. Registre si aparece dolor habitual en la pantorrilla, el tendón detrás del maléolo o la región del navicular.
Hallazgo positivo
Dolor habitual en el tendón o la cara medial de la pierna, o debilidad reproducible.
Interpretación
El dolor localizado a lo largo del tendón orienta hacia una evaluación tendinosa y la planificación de cargas progresivas.
Limitaciones
También participan otros músculos inversores. Esta prueba no aísla el vientre profundo ni clasifica por sí sola la deformidad.

Elevación del talón sobre una pierna con apoyo y observación del retropié[1][3]

Valorar el sostén del pie y la capacidad de los flexores plantares al estar de pie.

Posición
De pie, con las yemas de los dedos apoyadas para mantener el equilibrio. Comience con ambas piernas si elevarse sobre una sola no es seguro.
Técnica
Pida al paciente que se eleve lentamente sobre el antepié. Observe la altura del talón, el control, si el talón se dirige hacia la inversión y dónde aparece dolor. Compare ambos lados con el mismo número de repeticiones.
Hallazgo positivo
Incapacidad para elevarse, menor altura o resistencia, o ausencia de la inversión esperada del retropié, junto con los síntomas habituales.
Interpretación
Un déficit requiere evaluar el tendón y el pie. También orienta las necesidades de rehabilitación y sostén.
Limitaciones
El equilibrio, la debilidad de la pantorrilla, la artritis y el dolor influyen en el resultado. Fallar una repetición no basta para diagnosticar una rotura tendinosa.

Cómo distinguir otras causas

Tendinopatía del tibial posterior o deformidad por colapso progresivo del pie[3]

Hallazgos relevantes. Dolor detrás del maléolo o cerca del navicular, hinchazón, menor elevación del talón o cambios del arco.

Siguiente paso. Evalúe la función tendinosa, si la deformidad es flexible o fija y si necesita derivación a un especialista en pie y tobillo o estudios de imagen.

Afectación del túnel tarsiano o del nervio tibial[2]

Hallazgos relevantes. El ardor, hormigueo, entumecimiento o cambio de sensibilidad en la planta requieren una exploración nerviosa.

Siguiente paso. Examine la sensibilidad, la fuerza y posibles causas neurológicas proximales. Evite mantener presión sobre el túnel.

Lesión ósea por sobrecarga del navicular o de otro hueso[4]

Hallazgos relevantes. Dolor óseo focal a la palpación y dolor creciente con impactos o al apoyar peso, especialmente después de aumentar la carga.

Siguiente paso. Reduzca los impactos y solicite evaluación clínica. Las radiografías iniciales pueden no mostrar una lesión por sobrecarga.

Síndrome compartimental por esfuerzo o agudo[5]

Hallazgos relevantes. Tensión predecible con el ejercicio y síntomas neurológicos, o dolor agudo intenso que aumenta y se acompaña de hinchazón.

Siguiente paso. Los signos agudos requieren evaluación de emergencia. Los síntomas recurrentes con el esfuerzo necesitan un estudio especializado dirigido.

Selección y progresión del tratamiento

Ejercicio y rehabilitación

Carga progresiva en la enfermedad tendinosa temprana del tibial posterior[3]

Cuándo considerarlo. Disfunción tendinosa en fase temprana ya evaluada, con un plan adecuado para sostener el pie.

Comience con inversión y flexión plantar contra resistencia tolerable, además de elevaciones del talón con apoyo. El profesional tratante adapta el movimiento para conservar el control y evitar que el pie ceda hacia una posición intolerable.

Dosificación y reevaluación
Empiece por debajo del umbral que desencadena el empeoramiento y progrese durante varias semanas. El ensayo estudió un programa de 12 semanas, no una dosis universal fija.
Progresión
Aumente la resistencia y la exigencia de las elevaciones cuando la marcha y los síntomas del día siguiente permanezcan estables.
Cuándo detenerse o reevaluar
Deténgase si pierde súbitamente el sostén del pie o aparece hinchazón nueva. Reduzca la carga si caminar normalmente empeora de forma persistente.
Pruebas y límites
En 36 adultos con enfermedad tendinosa en estadios I/II, añadir resistencia progresiva a ortesis y estiramientos mejoró el dolor y la función percibida a las 12 semanas. La evidencia corresponde al tendón.

Atención por profesionales de salud

Calzado, ortesis plantar u ortesis de tobillo y pie según las necesidades[3]

Cuándo considerarlo. Problema tendinoso o del pie ya evaluado, cuando el sostén mejora la capacidad para estar de pie o caminar.

Valore el ajuste del calzado y la flexibilidad de la deformidad. Compruebe si una ortesis plantar o de tobillo y pie reduce los síntomas durante una caminata que pueda repetirse. Revise la comodidad y las zonas de presión.

Dosificación y reevaluación
El tiempo de uso y el grado de sostén se individualizan. Se revisa pronto el ajuste.
Progresión
Al ampliar la actividad, reevalúe la marcha, la piel y la fuerza. El sostén externo puede combinarse con la rehabilitación.
Cuándo detenerse o reevaluar
Solicite una revisión pronta si aparecen lesiones de la piel, entumecimiento o mayor deformidad.
Pruebas y límites
Las ortesis formaron parte del ensayo sobre disfunción tendinosa temprana. El estudio no identifica un dispositivo óptimo para todas las fases ni permite establecer un efecto sobre puntos gatillo musculares.

Autocuidado y actividad

Ajustar el tiempo de pie y las caminatas[3]

Cuándo considerarlo. Síntomas relacionados con la carga, sin lesión aguda ni señales de alarma vascular.

Interrumpa los períodos prolongados de pie y elija caminatas más cortas en terreno llano que no empeoren el pie de forma persistente. Retome las pendientes y los terrenos irregulares cuando mejore la marcha básica.

Dosificación y reevaluación
Parta del tiempo que actualmente resulta cómodo y revise la respuesta del día siguiente.
Progresión
Aumente por separado la duración o la dificultad del terreno, manteniendo el plan de fuerza y sostén del pie.
Cuándo detenerse o reevaluar
Reevalúe si el dolor se concentra sobre un hueso o si el sostén se deteriora pese a reducir la carga.
Pruebas y límites
Es un ajuste práctico de la carga dentro de la rehabilitación tendinosa. Este esquema de caminatas no se ha probado para el síndrome de dolor miofascial (SDM) del tibial posterior.

Atención por profesionales de salud

Toxina botulínica para la espasticidad diagnosticada del tibial posterior[6]

Cuándo considerarlo. Espasticidad neurológica, por ejemplo tras un accidente cerebrovascular, cuando la actividad involuntaria del tibial posterior dificulta colocar el pie, usar calzado u ortesis o caminar. Los calambres habituales, el dolor tendinoso y un punto doloroso no establecen esta indicación.

Un médico especialista en rehabilitación y espasticidad evalúa toda la extremidad, la movilidad pasiva, la debilidad y la contribución de cada músculo. Si procede, utiliza localización muscular guiada y combina el tratamiento con rehabilitación o atención ortésica. El objetivo es mejorar la colocación del pie, el uso del calzado u ortesis o la marcha.

Dosificación y reevaluación
El fármaco y la dosis se prescriben individualmente. Acuerde una revisión alrededor de las 4–6 semanas y reevalúe antes de repetir el tratamiento.
Progresión
Compare el objetivo funcional acordado y los efectos adversos, además del tono. Una contractura fija o la debilidad pueden requerir otra estrategia.
Cuándo detenerse o reevaluar
Comunique la aparición de debilidad que cause problemas o de caídas. La dificultad para tragar o respirar tras la toxina requiere ayuda médica urgente.
Pruebas y límites
La ficha estadounidense contempla la espasticidad del miembro inferior en adultos. Su ensayo incluyó 468 personas después de un accidente cerebrovascular, trató varios músculos y mantuvo el seguimiento durante 12 semanas. Los beneficios en tono del tobillo y respuesta global a las semanas 4/6 no establecen alivio del dolor de un músculo aislado ni eficacia para SDM.

Reevaluación y seguimiento

  • Compare la misma duración de caminata, la altura y resistencia al elevar el talón, y la hinchazón tendinosa.
  • Revise los cambios del arco y del retropié y el ajuste de la ortesis. No se limite al dolor de la pantorrilla a la palpación.
  • En la espasticidad, compare la función elegida, la debilidad como efecto adverso y el tono.

Pruebas y fuentes

  1. University of Washington Muscle Atlas: Tibialis posterior

    2026 · Referencia anatómica institucional

    Página anatómica sin fecha, verificada en septiembre de 2026; el año corresponde a esta revisión. Describe inserciones y acciones, pero no valida la precisión diagnóstica de la palpación ni un mapa de puntos gatillo. No se reprodujo ninguna ilustración del atlas.

  2. Anatomy, Bony Pelvis and Lower Limb: Leg Posterior Compartment

    2026 · Referencia anatómica

    Describe el compartimento posterior profundo y sus relaciones neurovasculares; revisión de septiembre de 2026. No valida la palpación selectiva de músculos profundos ni las coordenadas de los puntos del pie previamente registradas.

  3. Nonsurgical management of posterior tibial tendon dysfunction with orthoses and resistive exercise: a randomized controlled trial

    2009 · Ensayo aleatorizado

    Incluyó 36 adultos con tendinopatía del tibial posterior en estadios I/II durante 12 semanas. Comparó ortesis y estiramientos con o sin resistencia concéntrica o excéntrica. Respalda la rehabilitación tendinosa temprana, no una explicación del colapso del arco basada en liberar el músculo.

  4. AAOS OrthoInfo: Stress Fractures of the Foot and Ankle

    2026 · Información clínica de una sociedad profesional

    Página sin fecha, verificada en septiembre de 2026. Aborda el dolor óseo focal con carga y las limitaciones de las radiografías simples iniciales.

  5. AAOS OrthoInfo: Compartment Syndrome

    2026 · Información clínica de una sociedad profesional

    Página sin fecha, verificada en septiembre de 2026. Distingue las emergencias agudas de los cuadros por esfuerzo; la palpación muscular no permite excluir ninguno.

  6. BOTOX (onabotulinumtoxinA): US prescribing information

    2026 · Información oficial de prescripción

    La indicación de espasticidad del miembro inferior en adultos incluye el tibial posterior y los flexores largos del dedo gordo y de los dedos. El ensayo reunió a 468 personas tras un accidente cerebrovascular y siguió durante 12 semanas un protocolo para varios músculos. El tono del tobillo y la respuesta global a las semanas 4/6 no establecen alivio aislado del dolor del tibial posterior ni una indicación para SDM.

Puntos gatillo asociados