§ 01

Comprender la espondilolistesis y el solapamiento miofascial

La espondilolistesis consiste en el desplazamiento anterior del cuerpo vertebral sobre la vértebra adyacente inferior, habitualmente a nivel de L4-L5 o L5-S1. Los datos epidemiológicos sitúan la prevalencia de la forma ístmica en aproximadamente el 5 al 8 % de la población general, mientras que la espondilolistesis degenerativa es más frecuente en personas adultas mayores de 50 años (con tasas descritas que varían de forma amplia según el método de imagen y la población estudiada). Diferenciar el dolor estructural del deslizamiento del dolor miofascial secundario resulta clínicamente importante. Ambas situaciones suelen convivir y presentar síntomas solapados de dolor axial lumbar, lo que puede complicar el diagnóstico y la planificación del tratamiento.

La relación entre espondilolistesis y SDM se caracteriza por compensaciones biomecánicas complejas. La inestabilidad segmentaria puede asociarse a una ferulización protectora del músculo, con aparición de puntos gatillo en el multífido y el erector espinal. La observación clínica sugiere que la hipertonía y los puntos gatillo del psoas ilíaco podrían influir en las fuerzas sobre el segmento lumbar inferior; esta relación es parte de modelos biomecánicos y su relevancia clínica varía entre pacientes. La rigidez de los isquiotibiales, signo clínico clásico, también puede asociarse a la formación secundaria de puntos gatillo, a medida que la cadena posterior intenta retroversionar la pelvis y estabilizar la región.

En pacientes con espondilolistesis estructural, el dolor puede estar influido por múltiples factores — el segmento vertebral afectado, la compresión neural cuando existe, la irritación facetaria, la inestabilidad segmentaria y los patrones musculares compensatorios. La atribución del dolor a un solo mecanismo rara vez refleja la realidad clínica.

La diferenciación diagnóstica exige una valoración clínica integral que correlacione los hallazgos exploratorios con las pruebas de imagen. Las radiografías laterales en bipedestación siguen siendo el estándar para clasificar el deslizamiento mediante la escala de Meyerding, pero la presencia de un deslizamiento radiológico no confirma por sí sola que ese sea el generador del dolor. Suele recomendarse valorar signos radiculares, claudicación neurógena y escalones vertebrales localizados, y al mismo tiempo palpar patrones reproducibles de dolor referido por puntos gatillo. La respuesta al tratamiento puede aportar información clínica útil, pero no constituye por sí sola un método diagnóstico fiable para distinguir el origen del dolor.

Meyerding Grading Scale

How vertebral slip severity is classified

1–25% slip

Most common presentation. Generally responds to conservative care: targeted myofascial therapy, core stabilization, and activity modification.

26–50% slip

Still amenable to non-operative management in most patients. Surveillance imaging may be advised in adolescents with progression risk.

51–75% slip

High-grade slip. Specialist orthopedic or neurosurgical opinion is generally recommended; conservative care may continue concurrently.

76–100% slip

Severe deformity, often with palpable step-off. Surgical decompression and fusion are typically considered.

Spondyloptosis (>100%)

Complete anterior translation of the vertebra below the sacrum. Almost always requires surgical reduction and stabilization.
§ 02

Principales compensaciones musculares

La inestabilidad vertebral obliga a la musculatura periférica a adaptarse, lo que suele traducirse en sobrecarga crónica. Las cadenas de compensación descritas a continuación son modelos clínicos útiles para la valoración; no son secuencias deterministas y la variabilidad individual es significativa. Comprender estos patrones compensadores ayuda a distinguir entre el dolor estructural y el dolor miofascial.

Key Muscles
Multífido lumbar
Produce un dolor sordo y profundo cercano a la línea media lumbar, que a veces se extiende hacia la articulación sacroilíaca y, con menor frecuencia, hacia la pared abdominal anterior.

El multífido aporta estabilidad segmentaria fina a la columna lumbar. Algunos estudios de imagen describen cambios de atrofia e infiltración grasa en el multífido en subgrupos de pacientes con dolor lumbar crónico, aunque la relación causal específica con la espondilolistesis no está plenamente establecida. Los puntos gatillo pueden aparecer en fibras debilitadas que siguen intentando estabilizar un segmento hipermóvil, y pueden contribuir a un dolor axial profundo y localizado.

Psoas ilíaco
Irradia dolor hacia la columna lumbar ipsilateral (en paralelo al raquis) y hacia la cara anterior del muslo, y puede presentar patrones que se solapan con síntomas de tipo radicular; la distinción requiere evaluación clínica que incluya exploración neurológica y valoración de signos radiculares específicos.

El psoas ilíaco, flexor principal de la cadera con inserciones en los cuerpos vertebrales lumbares, ejerce una tracción anterior e inferior sobre la columna lumbar. Se ha propuesto que la hipertonicidad del psoas podría influir en las fuerzas sobre el segmento lumbar inferior; esta relación es parte de modelos biomecánicos y su relevancia clínica varía entre pacientes. El abordaje de la tensión del psoas puede formar parte del plan conservador cuando procede.

Erector espinal
Produce dolor difuso en la región lumbar, irradiación a los glúteos y, a veces, un componente descendente por la cara posterior del muslo que puede confundirse con dolor radicular.

El longísimo y el iliocostal suelen entrar en contracción protectora frente a la inestabilidad lumbar. Esa contracción isométrica sostenida puede favorecer la formación de puntos gatillo miofasciales densos. Aunque el objetivo de estos músculos es ferulizar la columna, su tensión mantenida termina por aumentar la carga compresiva sobre los elementos posteriores de la vértebra.

Isquiotibiales
Refiere dolor hacia la tuberosidad isquiática, cara posterior del muslo y, en ocasiones, hacia la fosa poplítea.

La rigidez de los isquiotibiales es un signo clínico clásico de la espondilolistesis ístmica, sobre todo en adolescentes. Los modelos biomecánicos actuales sugieren que esa tensión funciona como un mecanismo compensador destinado a retroversionar la pelvis y reducir el ángulo lumbosacro, lo que podría disminuir el cizallamiento anterior. Estos mecanismos son plausibles dentro de modelos biomecánicos clásicos; la relación directa con el deslizamiento estructural varía entre pacientes. Los puntos gatillo en los isquiotibiales pueden aparecer como consecuencia secundaria de esta biomecánica pélvica alterada.

Cuadrado lumbar
Irradia dolor hacia la articulación sacroilíaca, el glúteo inferior y la cresta ilíaca, a veces hasta el trocánter mayor.

El cuadrado lumbar contribuye a estabilizar la pelvis y la columna lumbar durante la marcha y los movimientos laterales. En la espondilolistesis degenerativa suele compensar la debilidad de la musculatura profunda del core. Los puntos gatillo alojados en él pueden generar un dolor lumbar bajo intenso e incapacitante, muy parecido al dolor mecánico agudo de un segmento vertebral desplazado.

Glúteo mayor
El dolor se localiza habitualmente en el glúteo, el sacro y, en ocasiones, en la cara lateral de la cadera.

El glúteo mayor participa de forma decisiva en el control de la inclinación pélvica y en la estabilidad lumbopélvica. En la espondilolistesis crónica, la inhibición por dolor suele producir debilidad glútea, lo que obliga a los isquiotibiales y a los erectores lumbares a sobrecargarse. Tratar los puntos gatillo glúteos y recuperar su fuerza suele recomendarse para mejorar la transferencia de cargas a través de la pelvis.

Mecanismos del dolor en la espondilolistesis
Fuerzas de cizallamiento anterior

Estrés mecánico sobre la pars interarticularis y el disco intervertebral debido a la gravedad y a una biomecánica alterada.

Ferulización muscular

Contracción protectora crónica del multífido y el erector espinal, con isquemia local y formación de puntos gatillo.

Compresión neural

Estrechamiento del receso lateral o del foramen neural que puede desencadenar dolor radicular o claudicación neurógena.

Inestabilidad segmentaria

Movimiento anormal entre vértebras durante las tareas funcionales, que puede provocar dolor mecánico agudo y espasmo muscular reflejo.

§ 03

Patrones de dolor que se superponen

Los puntos gatillo en los músculos que compensan una espondilolistesis pueden producir patrones de referencia que imitan una radiculopatía o un dolor discogénico. Reconocerlos ayuda a afinar el diagnóstico.

Referral Patterns

Multífido lumbar

Dolor axial profundo y localizado que se mantiene cerca de la línea media, a menudo percibido como un dolor óseo profundo exactamente en el nivel del deslizamiento vertebral.

Psoas ilíaco

Dolor unilateral vertical a lo largo del raquis lumbar, acompañado de una molestia en la ingle anterior y en la cara anterior del muslo que empeora con la bipedestación prolongada.

Cuadrado lumbar

Dolor profundo sobre la articulación sacroilíaca y el glúteo inferior que puede presentar patrones que se solapan con síntomas de tipo radicular L5; la distinción requiere evaluación clínica que incluya exploración neurológica y valoración de signos radiculares específicos.
Management Decision

Conservative vs Surgical Management

Conservative CareSurgical Consideration

Slip grade

Grades I–II (≤50% translation) without progression on serial imaging.
Grades III–V, or any grade with documented progression in skeletally immature patients.

Neurological status

No motor deficit, intact reflexes, no bowel or bladder involvement.
Progressive motor deficit, foot drop, severe neurogenic claudication, or cauda equina signs.

Pain pattern

Mechanical axial pain, reproducible myofascial referral, responsive to load reduction and stabilization.
Intractable radicular pain unresponsive to 6–12 months of structured conservative care.

Typical first-line treatment

Flexion-biased lumbar stabilization, multifidus motor control, iliopsoas and QL trigger point release, activity modification.
Posterolateral fusion ± decompression; pars repair in selected adolescents with isthmic defects.

Time horizon

Expect gradual improvement over 3–6 months of consistent rehabilitation.
Surgical recovery typically requires 6–12 months for return to full function.
§ 04

Técnicas de exploración clínica

La evaluación clínica ante la sospecha de espondilolistesis busca detectar deformidad estructural, inestabilidad segmentaria y acortamientos musculares compensadores. Estas pruebas ayudan a orientar las siguientes pruebas de imagen y las opciones de tratamiento.

Prueba · 01

Palpación del escalón vertebral

Técnica →
Con la persona en bipedestación o en decúbito prono, el clínico recorre los procesos espinosos lumbares de arriba hacia abajo buscando un escalón palpable, es decir, un proceso espinoso que quede claramente anterior respecto al siguiente.
Hallazgo positivo →
Se percibe un escalón físico nítido, con mayor frecuencia en L4-L5 o L5-S1, lo que sugiere un deslizamiento estructural de grado más alto.
Prueba · 02

Hiperextensión monopodal (prueba de la cigüeña)

Técnica →
La persona se apoya sobre una pierna y extiende el raquis hacia atrás. La maniobra se repite en el lado contrario. El gesto aplica fuerzas de cizallamiento sobre la pars interarticularis.
Hallazgo positivo →
Reproducción de dolor lumbar localizado en el lado de la pierna de apoyo, que podría indicar una espondilólisis activa o un deslizamiento ístmico inestable.
Prueba · 03

Ángulo poplíteo (flexibilidad isquiotibial)

Técnica →
En decúbito supino, se flexiona la cadera a 90 grados y se intenta extender pasivamente la rodilla. Se mide el ángulo de flexión en el que aparece resistencia.
Hallazgo positivo →
Restricción marcada de la extensión de rodilla (isquiotibiales tensos), un hallazgo compensador clásico en la espondilolistesis ístmica.
Prueba · 04

Prueba de inestabilidad en prono

Técnica →
La persona se coloca con el tronco sobre la camilla y las piernas apoyadas en el suelo. El clínico aplica una presión posteroanterior sobre la columna lumbar. A continuación se pide que despegue las piernas del suelo y se repite la presión.
Hallazgo positivo →
El dolor aparece en la fase de reposo y disminuye al levantar las piernas (con activación de la musculatura del core), lo que sugiere que los ejercicios de estabilización podrían resultar beneficiosos.
§ 05

Vías de manejo integral

Las guías actuales suelen recomendar un abordaje conservador para los deslizamientos de bajo grado, centrado en la estabilización muscular, el tratamiento de los puntos gatillo y la modificación de la actividad, antes de plantear opciones quirúrgicas.

Vía · 01

Autocuidado

  • Modificar actividades que impliquen hiperextensión lumbar repetida
  • Estiramientos de isquiotibiales con técnica suave en casos seleccionados: el estiramiento agresivo sin estrategia de estabilidad puede aumentar la carga en el segmento afectado y no debe ser la estrategia principal
  • Uso puntual de una faja lumbar de soporte en fases agudas (por períodos breves)
  • Aplicación de calor para el espasmo muscular y frío para los brotes inflamatorios
  • Dosificar las tareas diarias para evitar la fatiga muscular
Vía · 02

Terapia manual

  • Compresión isquémica sobre puntos gatillo del psoas ilíaco y del cuadrado lumbar
  • Movilización de tejidos blandos del erector espinal y los isquiotibiales
  • Evitar manipulaciones posteroanteriores de alta velocidad al nivel del deslizamiento
  • Técnicas de liberación miofascial centradas en la fascia toracolumbar
  • Movilización pasiva suave con preferencia por la flexión lumbar
Vía · 03

Rehabilitación

  • En algunos pacientes se han utilizado programas con sesgo de flexión (tipo Williams); la elección entre abordajes en flexión vs extensión debe individualizarse según subtipo (ístmica vs degenerativa), síntomas, tolerancia y hallazgos neurológicos
  • Activación del transverso del abdomen y la musculatura profunda
  • Fortalecimiento glúteo para mejorar el control lumbopélvico
  • Reeducación del control motor del multífido lumbar
  • Reeducación postural para corregir la anteversión pélvica excesiva
Vía · 04

Cuidado conservador

  • Educación sobre el cuadro y el pronóstico habitual del manejo no quirúrgico
  • Ajuste de la actividad para evitar hiperextensión lumbar repetida
  • Programa de ejercicio terapéutico con énfasis en estabilidad del core
  • Seguimiento clínico y reevaluación periódica para guiar la progresión
Vía · 05

Escalación guiada por imagen e intervencionismo selectivo

  • Evaluar en unidades especializadas cuando no haya respuesta al tratamiento conservador
  • Infiltraciones epidurales con corticoide en caso de dolor radicular asociado
  • Infiltración de la pars interarticularis con finalidad diagnóstica y terapéutica
  • Radiofrecuencia de los ramos mediales si existe artropatía facetaria asociada
  • Infiltración de puntos gatillo en el dolor miofascial refractario
Vía · 06

Escalación quirúrgica

  • Criterios estructurales/neurológicos claros para plantear cirugía
  • Déficit neurológico progresivo o claudicación neurógena incapacitante
  • Deslizamientos de alto grado (III-IV) con inestabilidad sintomática
  • Descompresión y artrodesis cuando el tratamiento conservador ha fallado y existen criterios quirúrgicos
§ 06

Señales de alerta

Muchas espondilolistesis son estables y pueden manejarse de forma conservadora, pero los síntomas neurológicos progresivos o los deslizamientos de alto grado exigen evaluación médica oportuna.

Ideas clínicas clave
  1. La espondilolistesis implica el desplazamiento anterior de una vértebra, con mayor frecuencia en L4-L5 (degenerativa) o L5-S1 (ístmica).

  2. El síndrome de dolor miofascial (SDM) coexiste con frecuencia con la espondilolistesis, ya que músculos como el multífido y el erector espinal entran en contractura protectora para estabilizar el segmento inestable.

  3. La rigidez de los isquiotibiales es un signo compensador clásico, particularmente en la espondilolistesis ístmica, y actúa reduciendo las fuerzas de cizallamiento anterior.

  4. Se ha propuesto que los puntos gatillo del psoas ilíaco podrían influir en las fuerzas sobre el segmento lumbar inferior; la relevancia clínica varía entre pacientes.

  5. El tratamiento conservador, con terapia miofascial dirigida y estabilización del core, suele recomendarse como primera línea para los deslizamientos de grados I y II.

  6. Aunque las pruebas de imagen confirman el diagnóstico estructural, la exploración física es imprescindible para decidir si el dolor es de origen estructural, neurológico o miofascial.

Terapia de movimiento

Ejercicios para la espondilolistesis

Los ejercicios propuestos actúan sobre los músculos y los patrones de movimiento más implicados en esta afección. Suele recomendarse comenzar con 2 o 3 y progresar según la tolerancia.

Curl-ups de McGill

Curl-ups de McGill

El curl-up de McGill fortalece la musculatura anterior del core manteniendo una columna lumbar neutra, lo que evita la flexión lumbar repetitiva. En pacientes con espondilolistesis, mejora la estabilización vertebral y ayuda a resistir las fuerzas de cizalla anterior sobre los segmentos vertebrales afectados. Construye con eficacia resistencia muscular generando una carga compresiva mínima sobre la columna.

3 series × 6-8 repeticiones (mantenimientos de 10 segundos), alternando la pierna flexionada, a diario→ Iniciar ejercicio →
Sostén del multífido en decúbito prono

Sostén del multífido en decúbito prono

El sostén del multífido en posición boca abajo aísla y entrena los estabilizadores segmentarios profundos de la columna lumbar para resistir las fuerzas de cizallamiento anterior. Al mejorar la resistencia y la activación del multífido, este ejercicio crea un corsé dinámico que limita el desplazamiento anormal de las vértebras. Así se reducen los síntomas asociados a la hipermovilidad y a la inestabilidad mecánica propias de la espondilolistesis.

3 series × 10 repeticiones (sostenes de 10 segundos), todos los días→ Iniciar ejercicio →
Báscula pélvica

Báscula pélvica

La báscula pélvica posterior reduce la lordosis lumbar al rotar la pelvis hacia atrás, mecanismo que se propone para contrarrestar las fuerzas de cizallamiento anterior asociadas a la espondilolistesis. Se postula también que este movimiento puede aumentar el espacio del agujero intervertebral y reducir la carga sobre raíces nerviosas irritadas, al tiempo que activa la musculatura profunda del centro del cuerpo para ayudar a estabilizar la zona lumbar baja.

2 series × 15 repeticiones, todos los días→ Iniciar ejercicio →
Activación abdominal en decúbito supino

Activación abdominal en decúbito supino

La activación abdominal en decúbito supino pone en marcha los músculos abdominales profundos para crear un corsé interno alrededor de la columna y aumentar la presión intraabdominal. Esto limita las fuerzas de cizallamiento anterior excesivas y estabiliza la columna lumbar en posición neutra. En la espondilolistesis, esta estabilización dinámica podría ayudar a limitar los micromovimientos segmentarios excesivos y a reducir la irritación asociada de las raíces nerviosas o de las articulaciones facetarias.

3 series × 10 repeticiones (sostenimientos de 5 a 10 segundos), todos los días→ Iniciar ejercicio →
Estiramientos de isquiotibiales en decúbito supino

Estiramientos de isquiotibiales en decúbito supino

Estos estiramientos elongan los músculos posteriores del muslo, que con frecuencia se acortan y tensan como mecanismo pélvico compensatorio en la espondilolistesis. Al mejorar la flexibilidad de los isquiotibiales, ayudan a restablecer una biomecánica pélvica normal y disminuyen el estrés mecánico secundario sobre la zona lumbar. Realizarlos en decúbito supino protege la columna lumbar al mantenerla apoyada y en alineación neutra.

3 series de 30 segundos de mantenimiento, ambos lados, todos los días.→ Iniciar ejercicio →