§ 01

Comprender el diagnóstico diferencial

La artrosis de cadera es una enfermedad articular degenerativa muy frecuente, caracterizada por la pérdida progresiva del cartílago articular, cambios en el hueso subcondral e inflamación sinovial. El diagnóstico clínico se apoya en la anamnesis y la exploración física, y se presenta clásicamente como una tríada de dolor inguinal, glúteo y en la cara anterior del muslo. Sin embargo, las revisiones sistemáticas muestran de forma consistente una discordancia llamativa entre la gravedad radiográfica (por ejemplo, el grado de Kellgren-Lawrence) y la intensidad del dolor que refiere cada persona. Esta desproporción subraya la necesidad de un diagnóstico diferencial amplio, ya que las estructuras extraarticulares contribuyen con frecuencia al cuadro clínico.

El síndrome de dolor miofascial (SDM) coexiste a menudo con la artrosis de cadera y complica la lectura del cuadro. A medida que la articulación se degenera y pierde recorrido —sobre todo en rotación interna y extensión—, la musculatura adyacente adopta una contracción protectora sostenida. Esta tensión mantenida favorece la aparición de puntos gatillo secundarios en el iliopsoas, el glúteo medio y el complejo aductor. La observación clínica actual sugiere que, en muchas personas, el dolor generado por estos nódulos hiperirritables puede igualar o incluso superar al aporte nociceptivo procedente de la articulación artrósica.

Tratar la disfunción miofascial del entorno puede aportar un alivio sintomático relevante, incluso cuando los hallazgos radiográficos de degeneración articular permanecen sin cambios.

Distinguir el dolor intraarticular verdadero del dolor miofascial exige una correlación clínica cuidadosa. Maniobras provocativas como las pruebas FADIR y FABER ayudan a localizar la patología, mientras que la valoración del tope capsular aporta pistas sobre la restricción estructural. En personas jóvenes debe considerarse el pinzamiento femoroacetabular (FAI) o una lesión labral; en adultos mayores puede coexistir una radiculopatía L3-L4 que imite el dolor de cadera. Cuando la diferenciación clínica resulta ambigua, la infiltración intraarticular diagnóstica con anestésico local guiada por fluoroscopia puede ayudar a aislar la contribución articular.

Differential

True Hip OA vs Myofascial Mimic

Hip OsteoarthritisMyofascial Pain

Pain location

Deep, aching groin pain — classic OA triad of groin, buttock, and anterior thigh.
Referred from iliopsoas, gluteals, or adductors. Often projects into the same regions but originates well outside the joint capsule.

Pain behavior

Worsens with weight-bearing and joint loading. Morning stiffness that eases within ~30 minutes is typical.
Aggravated by sustained postures, direct pressure on taut bands, and stretching the involved muscle.

Hallmark exam finding

Loss of internal rotation is the earliest and most consistent capsular sign. FADIR commonly provocative.
Reproduction of familiar pain on palpation of the iliopsoas, gluteus medius, or adductor compartment.

Imaging correlation

Joint-space narrowing, osteophytes, and subchondral changes — though radiographic severity correlates poorly with pain.
Imaging is unremarkable for the muscular component. Often coexists with mild-to-moderate radiographic OA.

Diagnostic gold standard

Symptom relief from a fluoroscopically guided intra-articular anesthetic block.
Limited or no relief from intra-articular block, with pain reproduction from muscle palpation.
§ 02

Principales músculos implicados

La cadera está rodeada de una musculatura potente. Comprender la relación entre estos músculos y la cápsula articular resulta esencial para diferenciar el dolor articular del extraarticular.

Key Muscles
Iliopsoas
Produce dolor referido marcado hacia la cara anterior del muslo, la ingle profunda y la región lumbar del mismo lado.

El iliopsoas es el principal flexor de la cadera y se sitúa justo por delante de la cápsula articular. Cuando existe artrosis de cadera, con frecuencia desarrolla puntos gatillo miofasciales secundarios por la contracción protectora sostenida. Su patrón de dolor referido puede parecerse bastante al de una patología intraarticular verdadera y suele describirse como un dolor profundo y sordo en la ingle, que empeora al cargar peso o al extender la cadera.

Glúteo medio
Produce dolor referido a lo largo de la cresta ilíaca posterior, hacia el sacro y por la cara lateral del muslo.

Como principal abductor de la cadera y estabilizador pélvico, el glúteo medio soporta cargas biomecánicas alteradas cuando la mecánica articular se ve comprometida por la artrosis. Muchas personas desarrollan una marcha de Trendelenburg compensatoria, que sobrecarga de forma crónica sus fibras musculares. Los puntos gatillo en este músculo son una fuente habitual de dolor lateral de cadera y glúteo, y a veces se confunden con síndrome doloroso trocantérico o con dolor articular aislado.

Aductor largo
Produce dolor referido principalmente hacia la ingle profunda y, en sentido descendente, por la cara interna del muslo hasta la rodilla.

El aductor largo colabora en la aducción y flexión de la cadera, y suele reclutarse para estabilizar una articulación degenerada. La restricción de la abducción de cadera, uno de los signos clínicos característicos de la artrosis, mantiene una tensión sostenida sobre el compartimento aductor. El dolor miofascial en este músculo contribuye de forma notable al dolor en la cara interna del muslo y en la ingle que refieren muchas personas con patología articular de cadera.

Recto femoral
Produce dolor referido en la cara anterior inferior del muslo y en la cara anterior de la rodilla.

Al tratarse de un músculo biarticular que cruza la cadera y la rodilla, el recto femoral es vulnerable a la tensión derivada de las alteraciones de la marcha asociadas a la artrosis de cadera. Los puntos gatillo en su porción proximal pueden reproducir el dolor anterior del muslo característico de la degeneración articular. La evaluación clínica suele mostrar limitación de la extensión de cadera y de la flexión de rodilla cuando este músculo está afectado.

Tensor de la fascia lata (TFL)
Produce dolor referido en la cara lateral del muslo y, en ocasiones, se prolonga por el tracto iliotibial hacia la cara externa de la rodilla.

El TFL actúa de forma sinérgica con el glúteo medio para estabilizar la pelvis durante la fase de apoyo de la marcha. En la artrosis de cadera suele volverse hiperactivo para compensar la debilidad glútea o la inestabilidad articular. Esta sobreactividad mantenida favorece un dolor miofascial que se percibe como molestia lateral del muslo y que complica el cuadro clínico.

Piriforme
Produce dolor referido en la región sacroilíaca, en la profundidad del glúteo y, en ocasiones, por la cara posterior del muslo.

El piriforme es rotador externo de la cadera y contribuye a la estabilidad articular posterior. La restricción capsular, especialmente la pérdida de rotación interna observada en fases iniciales de la artrosis, modifica su longitud y tensión en reposo. Los puntos gatillo en este músculo pueden generar dolor glúteo profundo que simula tanto dolor articular posterior como una radiculopatía lumbar.

Mecanismos del dolor de cadera
Degeneración articular

Pérdida progresiva del cartílago, esclerosis subcondral y formación de osteofitos que generan dolor mecánico y restricción capsular.

Contracción miofascial protectora

Contracción sostenida del iliopsoas, los glúteos y los aductores como respuesta a la inestabilidad o al dolor articular, que favorece la formación de puntos gatillo.

Alteraciones biomecánicas

Patrones de marcha compensatorios, como la marcha de Trendelenburg, que sobrecargan de forma atípica la musculatura lateral de la cadera y la columna lumbar.

Sensibilización central

El aporte nociceptivo prolongado desde la articulación degenerada y la musculatura adyacente puede amplificar la respuesta al dolor en el sistema nervioso central.

§ 03

Patrones de dolor referido

Los puntos gatillo miofasciales alrededor de la cadera generan patrones de dolor referido característicos que con frecuencia imitan el dolor inguinal, femoral y glúteo atribuido clásicamente a la artrosis de cadera.

Referral Patterns

Iliopsoas

El dolor se concentra en la cara anterior del muslo y en la ingle profunda, con una zona secundaria que acompaña la columna lumbar del mismo lado, paralela a la línea media.

Glúteo medio

El dolor se extiende por la cresta ilíaca posterior, se profundiza en el glúteo y suele prolongarse por la cara lateral del muslo, simulando una bursitis trocantérea.

Aductor largo

El dolor se percibe en la ingle profunda y se propaga distalmente por la cara interna del muslo, alcanzando a veces la cara medial de la rodilla.

Piriforme

El dolor se localiza en el glúteo profundo, con posible irradiación sobre la articulación sacroilíaca y por la cara posterior del muslo, simulando una ciática.
§ 04

Pistas de evaluación clínica

Los profesionales sanitarios emplean maniobras ortopédicas específicas para solicitar la cápsula articular y la musculatura adyacente, lo que ayuda a diferenciar los generadores de dolor.

Prueba · 01

Prueba FABER (de Patrick)

Técnica →
Con la persona en decúbito supino, se coloca el pie de la pierna afectada sobre la rodilla contraria. El profesional aplica una presión suave y descendente sobre la rodilla flexionada mientras estabiliza la pelvis opuesta. Esta maniobra solicita tanto la articulación coxofemoral como la sacroilíaca.
Hallazgo positivo →
La reproducción de un dolor inguinal familiar orienta hacia patología intraarticular de cadera (por ejemplo, artrosis) o hacia afectación del iliopsoas; un dolor posterior sugiere disfunción sacroilíaca.
Prueba · 02

Prueba FADIR

Técnica →
Con la persona en decúbito supino, el profesional flexiona pasivamente la cadera a 90 grados y añade aducción y rotación interna. Esta maniobra comprime la región anterosuperior de la articulación.
Hallazgo positivo →
La reproducción del dolor inguinal anterior orienta hacia patología intraarticular, como pinzamiento femoroacetabular (FAI), lesión labral o artrosis del compartimento anterior.
Prueba · 03

Prueba de Thomas modificada

Técnica →
La persona se sienta en el borde de la camilla y se tumba hacia atrás llevando ambas rodillas al pecho. A continuación deja caer la pierna afectada hacia el suelo mientras mantiene la otra rodilla sujeta contra el pecho.
Hallazgo positivo →
Si el muslo no alcanza la horizontal respecto a la camilla, se sugiere acortamiento del flexor de cadera (iliopsoas), hallazgo frecuente tanto en la artrosis de cadera como en el dolor miofascial primario.
Prueba · 04

Signo de Trendelenburg

Técnica →
Se pide a la persona que se sostenga sobre la pierna afectada durante unos 30 segundos. Quien examina observa el nivel de la pelvis desde detrás.
Hallazgo positivo →
Una caída pélvica del lado sin apoyo orienta hacia debilidad o inhibición del glúteo medio del lado de apoyo, un hallazgo compensatorio habitual en la artrosis de cadera.
§ 05

Vías terapéuticas basadas en la evidencia

Las guías actuales suelen recomendar un abordaje multimodal del dolor de cadera que aborde tanto la degeneración articular como las adaptaciones miofasciales secundarias para optimizar la función. Este contenido es informativo y no sustituye la evaluación médica individualizada.

Vía · 01

Autocuidado

  • Modificación de actividades para reducir la carga articular de alto impacto
  • Control del peso corporal para disminuir el estrés biomecánico sobre la cadera
  • Movilidad articular suave y sin dolor a diario
  • Uso de bastón o apoyo en el lado contralateral
  • Aplicación de calor en la musculatura adyacente para reducir el espasmo
Vía · 02

Terapia manual

  • Compresión isquémica sobre puntos gatillo del iliopsoas y glúteos
  • Movilización articular suave para mejorar la movilidad capsular
  • Movilización de tejidos blandos del compartimento aductor
  • Estiramiento pasivo de flexores de cadera y rotadores externos
  • Liberación miofascial dirigida al tensor de la fascia lata
Vía · 03

Intervencionismo

  • Bloqueo diagnóstico intraarticular guiado por fluoroscopia (por personal médico)
  • Infiltración intraarticular con corticoide o ácido hialurónico (por personal médico)
  • Infiltración de puntos gatillo para dolor refractario del iliopsoas o de los glúteos (por personal médico)
  • Infiltración de la bursa trocantérea mayor guiada por ecografía (por personal médico)
  • Ablación por radiofrecuencia de ramas articulares en casos seleccionados (por personal médico)
Vía · 04

Rehabilitación

  • Terapia acuática para permitir el movimiento articular sin carga
  • Fortalecimiento progresivo del glúteo medio y glúteo menor
  • Ejercicios de estabilización del tronco para mejorar el control pélvico
  • Reeducación de la marcha para abordar patrones compensatorios
  • Bicicleta estática con resistencia mínima para favorecer la circulación del líquido sinovial
§ 06

Señales de alerta

Aunque el dolor crónico de cadera es frecuente, algunos signos y síntomas requieren evaluación médica sin demora para descartar cuadros graves o potencialmente amenazantes.

Claves clínicas
  1. Los hallazgos radiográficos de artrosis de cadera se correlacionan a menudo de forma débil con la intensidad real del dolor que refiere cada persona.

  2. Los puntos gatillo miofasciales en iliopsoas, glúteos y aductores suelen coexistir con la artrosis de cadera debido a la contracción protectora sostenida.

  3. En ocasiones, el dolor procedente de puntos gatillo secundarios puede superar al dolor generado por la propia articulación degenerada.

  4. La infiltración intraarticular diagnóstica con anestésico local guiada por fluoroscopia se considera el método de referencia para distinguir el dolor articular verdadero de fuentes extraarticulares.

  5. Abordar el dolor miofascial coexistente mediante medidas conservadoras puede mejorar de forma significativa la función y, en algunos casos, retrasar la necesidad de artroplastia.

  6. La restricción de la rotación interna suele ser el hallazgo más precoz en la exploración cuando existe una limitación capsular real de la cadera.

Terapia de movimiento

Ejercicios para la artrosis de cadera

Estos ejercicios basados en la evidencia trabajan los músculos y patrones de movimiento más relevantes para esta afección. Comience con 2 o 3 y progrese según tolerancia.

Caminata acuática

Caminata acuática

La caminata acuática aprovecha el empuje del agua para reducir la carga sobre la cadera artrósica, lo que permite moverse con menos dolor. La viscosidad del agua aporta una resistencia suave y multidireccional que ayuda a fortalecer la musculatura que rodea la cadera y a mejorar la condición cardiovascular.

Camine de 15 a 30 minutos, 3-5 veces por semana→ Iniciar ejercicio →
Rotación de cadera en una silla

Rotación de cadera en una silla

Sentado, gire el muslo suavemente hacia dentro y hacia fuera. Practique una rotación cómoda con los rotadores profundos y otros músculos de la cadera.

2 series de 10–15 repeticiones en cada dirección, por ambos lados, al día.→ Iniciar ejercicio →
Extensión de cadera de pie

Extensión de cadera de pie

La extensión de cadera de pie activa la cadena posterior para mejorar la estabilidad articular de la cadera y contrarrestar la postura en flexión que adoptan con frecuencia los pacientes con artrosis de cadera. Al fortalecer la musculatura glútea, el ejercicio reduce la carga articular excesiva durante la marcha y mitiga la rigidez capsular.

3 series × 10-15 repeticiones, ambos lados, 3-4 veces por semana→ Iniciar ejercicio →
Ciclismo estacionario

Ciclismo estacionario

El ciclismo estacionario ofrece un acondicionamiento cardiovascular de bajo impacto y favorece la circulación del líquido sinovial en las articulaciones de la cadera y la rodilla. Al evitar las cargas de alto impacto, favorece la salud articular mediante un movimiento repetitivo suave y el fortalecimiento de la musculatura adyacente, lo que podría mejorar la estabilidad articular y ayudar a reducir el dolor artrósico.

15-30 minutos a intensidad moderada (RPE 4-6/10), 3-5 veces por semana→ Iniciar ejercicio →
Estiramiento de Thomas

Estiramiento de Thomas

El estiramiento de Thomas alarga los flexores anteriores de la cadera, en particular el iliopsoas y el recto femoral, que con frecuencia se acortan de forma adaptativa en la artrosis de cadera. Al recuperar la flexibilidad anterior de la cadera, este estiramiento podría ayudar a reducir la rigidez capsular y a mejorar la extensión funcional de la cadera durante la marcha.

3-4 repeticiones, mantenga por 30-60 segundos, ambos lados, a diario.→ Iniciar ejercicio →