Saltar al contenido principal
Saltar al contenido principal
Atlas · Cadera

Elevador del Ano

El elevador del ano es un grupo de músculos del piso pélvico que participa en el sostén, en la continencia y en la relajación coordinada necesaria para la función intestinal y vesical. El dolor pélvico, perineal o rectal persistente puede incluir sensibilidad muscular o dificultad para relajar, a menudo junto con otra afección pélvica. El cuidado comienza con una evaluación médica y del piso pélvico adecuada.

Elevador del Ano
Región corporal
Cadera
Puntos gatillo
1
documentados en este músculo
Síntomas frecuentes
3
patrones catalogados
Causas frecuentes
3
factores contribuyentes

Descripción general del músculo

Síntomas y primeros pasos

Primeras medidas prácticas

  • Practique una respiración cómoda y sin forzar, dejando que el abdomen y el piso pélvico se aflojen; no puje ni haga esfuerzo para iniciar la micción.
  • Interrumpa los períodos prolongados sentado con un cambio de posición cómodo y use un apoyo que reduzca la presión habitual.
  • Consulte sobre el estreñimiento y los síntomas vesicales con el profesional correspondiente; evite, como ejercicio, interrumpir y reiniciar repetidamente el chorro de orina.

Cuándo solicitar una evaluación

  • El dolor pélvico intenso de inicio agudo, la incapacidad repentina para orinar o el sangrado rectal o vaginal abundante requieren evaluación de emergencia. La fiebre, otras dificultades para vaciar la vejiga, otro sangrado rectal o vaginal sin explicación o el dolor con posible embarazo requieren evaluación médica urgente.
  • El adormecimiento nuevo en la zona de silla de montar (entrepierna), la debilidad progresiva en las piernas o la pérdida del control de la vejiga o del intestino requieren evaluación de emergencia.
  • El dolor persistente al orinar, la sangre visible en la orina, el dolor pélvico cíclico, el cambio del ritmo intestinal o la pérdida de peso sin explicación justifican una evaluación médica, sin esperar a que pase un período fijo de autocuidado.

Evalúe la capacidad de relajar y también la de contraer. Un piso pélvico doloroso y con actividad excesiva puede necesitar trabajo de coordinación y relajación antes que de fortalecimiento; repetir ejercicios de Kegel no es una respuesta universal al dolor pélvico.

Exploración, palpación y pruebas sobre el tratamiento

Vista general ilustrada

Levator Ani · Anatomy 1

Anatomical view of the illustrated muscle.

Las etiquetas de la imagen están en inglés.

Abrir imagen a tamaño completo

Puntos gatillo

1. Elevador del Ano

Ubicación. Complejo del elevador del ano dentro del piso pélvico; su localización interna requiere una exploración especializada con consentimiento explícito

Mapa de puntos gatillo

Mapa no disponible

Mapa de dolor referido

Mapa no disponible

Dolor referido. Suelo pélvico, periné

Patrón de dolor referido

  • Suelo pélvico
  • Periné
  • Pelvis inferior

Cómo suele describirse este dolor

Un dolor sordo y profundo en la pelvis o el recto, una sensación de presión o la intolerancia a estar sentado pueden coexistir con músculos del piso pélvico sensibles. Los síntomas durante la defecación, la micción o la actividad sexual deben describirse con precisión y evaluarse para distinguir la contribución de los músculos, de los órganos y de los nervios.

Lo que refieren los pacientes

  • Un dolor sordo y profundo en la pelvis o el recto
  • Molestia en el periné al estar sentado mucho tiempo
  • Dolor con una actividad intestinal, vesical o sexual determinada

Qué tiende a empeorarlo

  • Estar sentado mucho tiempo, en algunas personas
  • La defecación o la actividad sexual, en algunos cuadros
  • La contracción involuntaria y sostenida del piso pélvico
Ver ejercicios relacionados (1)

Síntomas reportados por pacientes

Dolor sordo pélvico, perineal o rectal Describa la duración, la ubicación y la relación con estar sentado, la defecación, la micción y la actividad sexual, en lugar de recurrir a una única etiqueta general de «problemas pélvicos».

Dificultad para relajar o contracción muscular dolorosa El profesional puede encontrar sensibilidad y relajación incompleta. Estos hallazgos pueden coexistir con debilidad y no obligan a fortalecer más.

Síntomas intestinales, vesicales o sexuales El estreñimiento, la urgencia, la penetración dolorosa o la eyaculación dolorosa requieren una evaluación propia y pueden coexistir con mialgia del piso pélvico.

Causas frecuentes

Tensión defensiva persistente ante el dolor pélvico La tensión defensiva de los músculos puede pasar a formar parte de un cuadro de dolor continuo, sin que eso demuestre que fuera el origen del problema.

Estreñimiento, parto, cirugía o lesión previa La relevancia de cada antecedente depende de los hallazgos actuales; haber tenido un parto no establece por sí solo que exista hiperactividad muscular.

Estar sentado de forma prolongada y evitar actividades por los síntomas Ambas cosas pueden alterar la tolerancia a la actividad. Adapte los cambios al desencadenante real y mantenga disponibles las actividades que resulten cómodas.

Para profesionales de salud y formación supervisada

Referencia clínica

La sensibilidad muscular no confirma que sea la única causa del dolor pélvico ni excluye endometriosis, síndrome de dolor vesical, infección o enfermedad intestinal. El examen interno es una exploración clínica opcional y requiere consentimiento explícito.

Anatomía y palpación

Relaciones anatómicas

El elevador del ano comprende el puborrectal, el pubococcígeo y el iliococcígeo. El puborrectal forma un lazo alrededor de la unión anorrectal; los componentes más amplios van desde el pubis y desde el arco tendinoso de la fascia del obturador hacia estructuras pélvicas de la línea media, la región anococcígea y el cóccix.[1]

  • El pubis y las espinas isquiáticas sirven para orientarse en la anatomía interna; no son puntos donde aplicarse presión uno mismo.
  • El arco tendinoso se encuentra sobre la fascia del obturador interno, a lo largo de la pared pélvica lateral.
  • El lazo puborrectal rodea la unión anorrectal; los límites entre los componentes varían.

Estructuras cercanas. El recto, los esfínteres anales, la uretra y los órganos pélvicos propios de cada sexo son estructuras vecinas. El obturador interno forma parte de la pared pélvica lateral, el coccígeo queda por detrás y las estructuras neurovasculares pudendas están cerca.

Palpación

Posición del paciente. Un profesional capacitado en salud pélvica ofrece primero una evaluación externa. Si está indicado un examen interno vaginal o rectal, explique su finalidad y las alternativas, obtenga consentimiento explícito, acuerde una señal para detenerlo y ofrezca la presencia de un acompañante. Use la posición que la persona tolere.

Identifique las referencias anatómicas

  • Las referencias externas del periné y de la pelvis orientan la exploración.
  • Las regiones internas del elevador solo se localizan dentro de un examen consentido y realizado por un profesional capacitado, y se identifican de forma separada del obturador interno y de los esfínteres anales.

Secuencia de exploración

  1. Revise los síntomas intestinales, vesicales, sexuales y médicos antes de evaluar la musculatura.
  2. Observe la respiración cómoda y, con consentimiento, el movimiento externo del piso pélvico. Pida una contracción suave seguida de una relajación completa.
  3. Si la persona acepta un examen interno, use un contacto suave para documentar la sensibilidad por regiones, el dolor reconocible y la contracción y la relajación. Deténgase si la persona lo pide o si no tolera la exploración.

Registre los hallazgos

  • Documente la sensibilidad y el dolor habitual por separado del tono en reposo, de la fuerza de contracción y de la capacidad de relajar.
  • Un elevador sensible en el examen rectal del profesional puede respaldar el diagnóstico de síndrome del elevador del ano, una vez descartadas otras causas de dolor anal crónico.

Límites y precauciones

  • Rechazar o interrumpir la evaluación interna no debe impedir el acceso a la atención externa ni a los estudios médicos.
  • No enseñe autopalpación profunda, liberación forzada, pujo para orinar ni una indicación automática de fortalecimiento.
[2][4]

Exploración y pruebas

2

Evaluación de la contracción y la relajación del piso pélvico[2][3]

Distinguir los problemas de fuerza, de coordinación y de relajación, que requieren tratamientos distintos.

Posición
Boca arriba o de lado, con apoyo; observación externa o examen interno del profesional, consentido por separado.
Técnica
Pida una elevación o contracción suave y cómoda, y después una relajación completa mientras la persona respira con normalidad. Compare el comportamiento basal en reposo con la capacidad de volver a él; documente el dolor, la compensación con los glúteos o el abdomen y la relajación tardía. Use biorretroalimentación cuando sea clínicamente apropiado y la persona lo acepte.
Hallazgo positivo
Dolor habitual, contracción limitada o relajación incompleta después del esfuerzo.
Interpretación
Elija trabajo de coordinación y relajación cuando la relajación esté alterada; puede añadirse fortalecimiento si la debilidad es relevante y la contracción se tolera.
Limitaciones
Ni la sensación subjetiva de tensión ni el tono medido bastan por sí solos para explicar todo dolor pélvico. Nunca evalúe interrumpiendo repetidamente el flujo de orina.

Evaluación consentida del dolor anal crónico[2][4]

Evaluar un posible síndrome del elevador del ano e identificar las afecciones intestinales o anorrectales que requieren otra atención.

Posición
Evaluación dirigida por el profesional, por lo general de lado para el examen rectal, solo después de explicar el procedimiento y de obtener consentimiento explícito.
Técnica
Revise la duración de los episodios, el patrón intestinal y los síntomas de alarma. El profesional valora la enfermedad anorrectal y, si corresponde, explora con suavidad la sensibilidad del elevador y del puborrectal. Si se sospecha una alteración de la evacuación, solicite estudios de fisiología anorrectal o una prueba de expulsión con balón, en lugar de pedirle a la persona que puje como prueba en casa.
Hallazgo positivo
Reproducción del dolor habitual al traccionar el elevador, en un cuadro compatible de dolor anal crónico, o alteración de la evacuación en una prueba formal.
Interpretación
El subgrupo con elevador sensible es la población en la que la biorretroalimentación mostró el beneficio más claro en un ensayo.
Limitaciones
Un examen muscular no descarta una fisura, una enfermedad inflamatoria intestinal, un cáncer ni otra enfermedad pélvica. La exploración interna puede rechazarse o posponerse.

Cómo distinguir otras causas

Síndrome de dolor vesical, infección urinaria o dolor relacionado con la próstata[2]

Hallazgos relevantes. Dolor asociado al llenado o al vaciado de la vejiga, urgencia, dolor al orinar, fiebre o síntomas con la eyaculación.

Siguiente paso. Evaluación médica y análisis de orina o valoración urológica según esté indicado; el cuidado de los músculos pélvicos puede realizarse al mismo tiempo.

Endometriosis u otra enfermedad ginecológica[2]

Hallazgos relevantes. Dolor cíclico, sangrado anormal, dolor profundo en las relaciones sexuales, posibilidad de embarazo u otros síntomas de los órganos pélvicos.

Siguiente paso. Valoración ginecológica y estudios dirigidos. La fisioterapia del piso pélvico no puede, por sí sola, descartar estas afecciones.

Enfermedad anorrectal o trastorno de la evacuación[2][4]

Hallazgos relevantes. Sangrado, dolor de tipo fisura, estreñimiento persistente, tenesmo o un cambio del patrón intestinal.

Siguiente paso. Evalúe las causas intestinales y anorrectales y use estudios fisiológicos cuando estén justificados; adapte la biorretroalimentación a un trastorno identificado.

Dolor pudendo u otro dolor neurológico[2]

Hallazgos relevantes. Dolor perineal con sensación de ardor o de descarga eléctrica, alteración de la sensibilidad o un patrón nervioso que depende de la posición; la pérdida repentina de sensibilidad en silla de montar es urgente.

Siguiente paso. Evaluación neurológica y del dolor pélvico; no dé por hecho que un elevador sensible confirma un atrapamiento nervioso.

Selección y progresión del tratamiento

Autocuidado y actividad

Relajación del piso pélvico y coordinación intestinal y vesical[3]

Cuándo considerarlo. Dificultad para relajar evaluada por un profesional, habiendo considerado las causas orgánicas y neurológicas pertinentes.

Use una respiración cómoda y sin forzar, en una posición con apoyo, y practique soltar la contracción innecesaria del abdomen, de los glúteos y del piso pélvico. Coordine con el profesional tratante el manejo del estreñimiento y las indicaciones para ir al baño; evite pujar para iniciar la micción.

Dosificación y reevaluación
Práctica breve y cómoda, ajustada a los síntomas; no existe un número universal de sesiones ni de contracciones.
Progresión
Aplique la relajación durante la tarea diaria que provoca la tensión defensiva; añada fuerza solo si la exploración identifica esa necesidad.
Cuándo detenerse o reevaluar
Suspenda cualquier técnica que aumente la presión, el dolor o la dificultad para orinar, y revísela con el profesional.
Pruebas y límites
Las guías especializadas de dolor pélvico respaldan una atención individualizada de relajación y coordinación, dentro de un plan de tratamiento más amplio.

Atención por profesionales de salud

Biorretroalimentación para un cuadro confirmado del elevador o de la evacuación[4]

Cuándo considerarlo. Dolor anal crónico con sensibilidad del elevador, o un problema documentado de evacuación o de relajación del piso pélvico.

Un profesional capacitado usa la retroalimentación para enseñar la relajación y la evacuación coordinada. Acuerde si son aceptables los sensores o las pruebas internas, y elija alternativas cuando haga falta.

Dosificación y reevaluación
El grupo de biorretroalimentación recibió cinco sesiones semanales de entrenamiento de 30 minutos, seguidas de cuatro sesiones de asesoramiento: nueve visitas en total. La pauta clínica se individualiza; esto no promete que el dolor pélvico se resuelva con ese número de visitas.
Progresión
Revise los días con dolor, la función intestinal y las actividades que importan a la persona; continúe mientras la coordinación aprendida se traslade a la vida diaria.
Cuándo detenerse o reevaluar
Reevalúe si aparece un sangrado nuevo, un cambio intestinal nuevo, un dolor creciente o si la persona no tolera el tratamiento.
Pruebas y límites
En un ensayo aleatorizado con 157 personas, la biorretroalimentación fue superior a la estimulación y al masaje en el subgrupo con elevador sensible, y la mejoría se mantuvo hasta los 12 meses. Quienes no presentaban sensibilidad en la exploración no mostraron el mismo beneficio.

Atención por profesionales de salud

Fisioterapia miofascial pélvica para un piso pélvico sensible[5]

Cuándo considerarlo. Sensibilidad del piso pélvico que acompaña a un síndrome de dolor vesical ya evaluado; un examen de salud pélvica determina si el tratamiento manual local encaja en el cuadro más amplio.

Un profesional de salud pélvica elige trabajo de tejidos blandos externo en la pelvis, la cadera o el abdomen y, solo con consentimiento explícito y continuo, técnicas internas cuando la sensibilidad del elevador hallada en la exploración sea relevante. Incluya relajación y actividad gradual. El contacto interno es opcional; mantenga la evaluación y el tratamiento específicos de los órganos.

Dosificación y reevaluación
El ensayo ofreció hasta diez sesiones de 60 minutos a lo largo de 12 semanas. Tómelo como una referencia estudiada, con la dosis ajustada al consentimiento, a la tolerancia y al beneficio medible; no se ha demostrado que una adaptación solo externa equivalga al programa completo del ensayo.
Progresión
Siga la respuesta global de los síntomas y una meta elegida, como estar sentado o una actividad sexual deseada. Reevalúe el beneficio al final del ciclo acordado, en lugar de tratar indefinidamente la sensibilidad residual.
Cuándo detenerse o reevaluar
Suspenda de inmediato cualquier técnica no deseada o que no se tolere. El sangrado nuevo sin explicación, los síntomas de infección o el empeoramiento sostenido de los síntomas requieren una nueva evaluación clínica.
Pruebas y límites
Entre 81 mujeres con dolor vesical de no más de tres años de evolución y sensibilidad del piso pélvico, la fisioterapia miofascial interna y externa dirigida produjo un 59% de personas con respuesta global, frente a un 26% con masaje global a las 12 semanas. Los cambios por separado en el dolor, la urgencia y la frecuencia no difirieron de forma significativa. El programa regional no demuestra eficacia sobre un músculo pélvico aislado ni la curación de la enfermedad vesical.

Atención por profesionales de salud

Inyección dirigida al elevador en casos seleccionados de mialgia persistente[6][7]

Cuándo considerarlo. Dolor focal y reproducible relacionado con el elevador que sigue siendo incapacitante tras una evaluación adecuada y una conversación sobre las opciones conservadoras.

Un especialista en dolor pélvico revisa la zona objetivo, la sustancia inyectada, el beneficio esperado y los riesgos del procedimiento. La inyección se basa en la exploración, no en el marcador del Atlas; antes de proceder, acuerde una actividad de referencia y un momento de revisión.

Dosificación y reevaluación
Aquí no se prescribe ninguna profundidad de aguja, dosis de fármaco ni calendario fijo de repetición. Revise el primer tratamiento antes de plantear otro.
Progresión
Evalúe el dolor y la actividad elegida durante el primer mes, e incluya rehabilitación del piso pélvico si resulta útil.
Cuándo detenerse o reevaluar
Después de un procedimiento, el dolor pélvico intenso y creciente, la incapacidad repentina para orinar, el adormecimiento nuevo en la zona de silla de montar, la debilidad progresiva en las piernas o la pérdida del control de la vejiga o del intestino requieren evaluación de emergencia. La fiebre u otros síntomas urinarios o neurológicos nuevos requieren orientación clínica urgente.
Pruebas y límites
Un ensayo piloto con 29 participantes que lo completaron halló una mejoría del dolor similar con inyecciones o con fisioterapia un mes después del tratamiento; el cambio en la función sexual fue más favorable con la fisioterapia. La falta de un grupo con intervención simulada y el tamaño pequeño de los grupos limitan la confianza. Otro ensayo con placebo, en 94 mujeres, no mostró mejores resultados primarios de dolor con la toxina botulínica (Botox) pélvica hasta las 26 semanas, de modo que un tono reducido, por sí solo, no es motivo para un tratamiento rutinario con toxina.

Atención por profesionales de salud

Toxina botulínica aplicada por un especialista en casos seleccionados de espasmo persistente del piso pélvico[8][7]

Cuándo considerarlo. Espasmo doloroso y persistente del piso pélvico, confirmado en una exploración especializada, a pesar de una fisioterapia adaptada y del tratamiento de las afecciones que contribuyen; la evidencia es más directamente aplicable a una población seleccionada con endometriosis asociada.

Hable sobre la toxina botulínica con un especialista en dolor pélvico después de revisar la atención previa, la zona objetivo de la exploración, las alternativas y los riesgos del procedimiento. Establezca una meta de dolor o de función diaria elegida por la persona y continúe con la rehabilitación útil del piso pélvico.

Dosificación y reevaluación
El especialista elige la formulación y el procedimiento; esta página no prescribe una dosis ni un calendario de repetición.
Progresión
Revise la respuesta individual del dolor o de la función antes de plantear más inyecciones. Un cambio en la actividad muscular en reposo, por sí solo, no basta.
Cuándo detenerse o reevaluar
Revise si empeora el dolor, si aparecen efectos urinarios o intestinales o si hay una debilidad no deseada; la retención urinaria nueva o los síntomas intensos después del procedimiento requieren una evaluación pronta.
Pruebas y límites
Un ensayo de fase 2 de 2026, controlado con placebo, en 29 participantes con dolor asociado a endometriosis y espasmo del piso pélvico, favoreció a la toxina en el beneficio referido por las participantes al mes. Esta población pequeña y seleccionada es distinta de la de un ensayo con 94 mujeres con dolor pélvico crónico más amplio, que no mostró resultados primarios de dolor superiores hasta las 26 semanas. Las respuestas a más largo plazo con un diseño abierto no establecen un beneficio comparativo duradero.

Reevaluación y seguimiento

  • Siga el resultado elegido por la persona: el tiempo sentado, los días con dolor, el vaciado intestinal, los síntomas urinarios o una actividad sexual determinada.
  • Reevalúe la contracción y la relajación completa, sin convertir una lectura de tono más bajo en el único objetivo del tratamiento.
  • Coordine una nueva evaluación médica si persisten los síntomas de los órganos; evite predecir la recuperación a partir de un número fijo de visitas.

Pruebas y fuentes

  1. Anatomy, Abdomen and Pelvis: Levator Ani Muscle

    2022 · Referencia anatómica

    Actualizado en octubre de 2022; respalda la anatomía de los componentes y las relaciones pélvicas. Las recomendaciones clínicas de este perfil se basan en la guía vigente sobre dolor pélvico y en ensayos primarios.

  2. EAU Guidelines on Chronic Pelvic Pain: Diagnostic Evaluation

    2026 · Guía de práctica clínica

    Capítulo en línea vigente, verificado en septiembre de 2026; evaluación coordinada de los órganos, del sistema musculoesquelético y del sistema nervioso, incluida la contracción y la relajación del piso pélvico. La sensibilidad no puede descartar una enfermedad de los órganos.

  3. EAU Guidelines on Chronic Pelvic Pain: Management

    2026 · Guía de práctica clínica

    Atención multidisciplinaria individualizada y tratamiento especializado del piso pélvico. La evidencia sobre técnicas manuales y con aguja es heterogénea; la evidencia de ondas de choque para el dolor prostático no puede establecer eficacia en un punto gatillo del elevador o del obturador.

  4. Biofeedback is superior to electrogalvanic stimulation and massage for treatment of levator ani syndrome

    2010 · Ensayo aleatorizado

    157 pacientes; el beneficio se concentró en quienes tenían sensibilidad del elevador en el examen rectal. El grupo de biorretroalimentación tuvo cinco sesiones semanales de entrenamiento de 30 minutos más cuatro sesiones de asesoramiento; el beneficio se mantuvo hasta los 12 meses. Se trata de una población seleccionada con dolor anal crónico, no de una promesa universal de número de sesiones.

  5. Randomized multicenter clinical trial of myofascial physical therapy in women with interstitial cystitis/painful bladder syndrome and pelvic floor tenderness

    2012 · Ensayo aleatorizado

    81 mujeres con síntomas de dolor vesical de no más de tres años y sensibilidad del piso pélvico; hasta diez sesiones de 60 minutos a lo largo de 12 semanas. La respuesta global fue del 59% con el tratamiento dirigido, interno y externo, de la pelvis, la cadera y el abdomen, frente al 26% con masaje global. Los cambios por separado en el dolor, la urgencia y la frecuencia no difirieron de forma significativa; no se estableció un efecto sobre un músculo pélvico aislado ni un efecto duradero en el seguimiento.

  6. A pilot randomized trial of levator injections versus physical therapy for treatment of pelvic floor myalgia and sexual pain

    2015 · Ensayo piloto aleatorizado

    29 mujeres completaron el estudio; mejoría comparable del dolor con inyecciones dirigidas al elevador o con fisioterapia un mes después del tratamiento. El cambio en la función sexual fue más favorable con la fisioterapia; las inyecciones actuaron antes. Muestra pequeña y sin grupo con intervención simulada.

  7. The Efficacy of Botulinum Toxin A Injection in Pelvic Floor Muscles in Chronic Pelvic Pain Patients: A Double-Blinded Randomised Controlled Trial

    2025 · Ensayo aleatorizado controlado con placebo

    94 mujeres con tono del piso pélvico persistentemente aumentado a pesar de un tratamiento previo; toxina frente a placebo, seguidos de terapia del piso pélvico, con seguimiento hasta las 26 semanas. La menor actividad en reposo no produjo resultados primarios de dolor significativamente mejores.

  8. Botulinum toxin for endometriosis-associated chronic pelvic pain: a randomised, double-masked, parallel, phase 2 trial

    2026 · Ensayo aleatorizado de fase 2 controlado con placebo

    29 participantes analizadas, con endometriosis documentada quirúrgicamente, dolor persistente a pesar de una atención optimizada y espasmo palpable del pubococcígeo, del iliococcígeo o del obturador interno. El beneficio referido por las participantes al mes favoreció a la toxina (11/15 frente a 4/14). Muestra pequeña y seleccionada; las inyecciones abiertas opcionales posteriores impiden tratar los resultados al año como evidencia aleatorizada.

Puntos gatillo asociados