Lesión aguda de los aductores
Lesión súbita al patear o cambiar de dirección, con dolor localizado, moretones y pérdida de fuerza.
Siguiente paso: Evaluar la gravedad antes de hacer estiramientos intensos, pruebas máximas o volver al deporte. [2]
Guía muscular
Aductores largo, corto y mayor, grácil y pectíneo: evaluación del dolor al juntar las piernas, desplazarse de lado y cargar la región inguinal.
Los aductores ocupan la cara interna del muslo y ayudan a acercar la pierna a la línea media. El aductor largo va del pubis al fémur; el corto está más profundo. El aductor mayor forma una capa profunda amplia y su porción isquiotibial participa en la extensión. El grácil cruza la rodilla y el pectíneo se sitúa más proximalmente. La ingle también contiene vasos, nervios y estructuras no musculares importantes. [1][2]
Vista general ilustrada
Essential Anatomy 5
Grácil. Dos ejemplos clásicos sin numerar en el vientre muscular. Referencia regional de la fuente; sin asignación a puntos numerados.
Las etiquetas de la imagen están en inglés.
Abrir imagen a tamaño completoCaptura de Essential Anatomy 5; los colores y las anotaciones independientes se editaron sin redibujar la anatomía. Son ejemplos regionales, sin asignación a puntos numerados.
Estas observaciones corresponden a una exploración realizada por un profesional. Cada resultado debe interpretarse junto con sus limitaciones.
Lesión súbita al patear o cambiar de dirección, con dolor localizado, moretones y pérdida de fuerza.
Siguiente paso: Evaluar la gravedad antes de hacer estiramientos intensos, pruebas máximas o volver al deporte. [2]
Síntomas inguinales al toser o hacer esfuerzo abdominal, sensibilidad púbica, limitación relacionada con la cadera o hallazgos en la región del iliopsoas.
Siguiente paso: Realizar la exploración correspondiente. Puede haber más de una categoría clínica a la vez. [2]
Dolor intenso al apoyar el peso, un bulto inguinal, síntomas generales o molestias sin relación con la carga muscular.
Siguiente paso: Solicitar una valoración médica en lugar de explicar el problema mediante un mapa de puntos gatillo. [2]
Adapte los cambios bruscos de dirección, las zancadas amplias y las patadas intensas, manteniendo una cantidad tolerable de actividad cotidiana. No necesita estiramientos fuertes al final del recorrido para comenzar a recuperarse.
Progresión: Recupere primero el movimiento fácil antes de probar repetidamente la acción deportiva más dolorosa. [3]
En un problema de carga ya evaluado, apretar suavemente con las piernas apoyadas o hacer aducción con una palanca corta puede ser un inicio práctico. La resistencia y la coordinación se progresan según la tolerancia.
Progresión: Las variantes de palanca larga y de Copenhague corresponden a etapas posteriores, cuando hay capacidad suficiente. No existe una dosis inicial adecuada para todas las lesiones. [3]
Relacione el fortalecimiento con pasos laterales, cambios de dirección controlados y, después, la velocidad propia del deporte. Quien practica deportes de campo necesita una progresión distinta de quien tiene dificultad para caminar.
Progresión: Observe el dolor habitual y la función después de cada aumento. Si los síntomas persisten, conviene revisar el diagnóstico y el plan de carga. [3][2]
El ensayo sobre ejercicio respalda la rehabilitación activa en un grupo seleccionado de deportistas con dolor persistente relacionado con los aductores. No demuestra que un aductor sensible cause síntomas de órganos pélvicos ni que tratar un punto resuelva todas las molestias de la ingle.
Referencia anatómica universitaria. Se utiliza para las inserciones y acciones musculares, no para validar la localización de puntos gatillo ni la eficacia de tratamientos. Aquí no se reproducen ilustraciones de esta fuente.
Consenso clínico. Las categorías clínicas pueden coexistir. Para clasificar el dolor inguinal como relacionado con los aductores, debe haber dolor a la palpación de estos músculos y reproducción del dolor habitual al realizar aducción contra resistencia. No equivale a un diagnóstico de puntos gatillo.
Ensayo aleatorizado. En 68 deportistas, el entrenamiento activo de fuerza y coordinación obtuvo mejores resultados que el programa de fisioterapia utilizado como comparación. Los hallazgos corresponden a una población deportiva seleccionada con dolor inguinal, no a puntos sensibles individuales.