Entender el diagnóstico diferencial

La radiculopatía cervical se manifiesta como dolor cervical y braquial secundario a compresión o inflamación de una raíz nerviosa. Las raíces más afectadas son C6 y C7, habitualmente por estenosis foraminal espondilótica o hernia discal aguda. Los datos epidemiológicos sugieren una incidencia anual aproximada de 83 casos por cada 100 000 personas, aunque la cifra varía según los criterios diagnósticos empleados. Diferenciar una radiculopatía verdadera de un Síndrome de Dolor Miofascial (SDM) constituye uno de los retos clínicos más habituales: los puntos gatillo de la musculatura cervical y del hombro proyectan dolor en patrones pseudorradiculares con bastante frecuencia. La precisión diagnóstica importa porque la historia natural de la radiculopatía cervical es, en la mayoría de los casos, favorable, y la mayor parte de los pacientes mejora sin necesidad de cirugía.

La relación entre radiculopatía cervical y dolor miofascial suele ser bidireccional. La irritación radicular induce un espasmo muscular protector que facilita la aparición de puntos gatillo satélites en el miotoma del nervio afectado. A la inversa, el fenómeno de «doble compresión» plantea que una compresión proximal —por ejemplo, una banda tensa del escaleno anterior que irrita el plexo braquial— puede dejar al nervio distal más sensible a presiones menores en el foramen intervertebral o en el túnel carpiano. Además, una vez resuelta la compresión radicular primaria, el dolor miofascial secundario puede persistir y mantener un cuadro refractario si no se aborda de forma específica.

Como la degeneración discal cervical asintomática es muy prevalente, los hallazgos de imagen deberían correlacionarse de manera sistemática con los signos neurológicos clínicos para no atribuir un dolor miofascial del brazo a una estenosis foraminal incidental.

La diferenciación clínica se apoya en una exploración neurológica minuciosa y en maniobras provocativas validadas. La radiculopatía verdadera tiende a presentar cambios sensitivos dermatómicos, debilidad miotómica e hiporreflexia, mientras que el dolor miofascial habitualmente carece de estos signos definidos. Maniobras como la de Spurling y el test de tensión del miembro superior (ULTT) muestran respectivamente una especificidad y una sensibilidad relevantes para la radiculopatía. La imagen, en cambio, requiere prudencia: la resonancia revela con frecuencia estenosis foraminal o protrusiones discales en personas asintomáticas. Por ello, las guías actuales suelen aconsejar correlacionar estrechamente los hallazgos de imagen con la clínica y reservar la consulta quirúrgica para los casos con déficit neurológico progresivo o que no responden a un tratamiento conservador completo.

Musculatura y trayectos nerviosos clave

Comprender la relación espacial entre las raíces cervicales, el plexo braquial y la musculatura circundante resulta clave para diferenciar el dolor radicular del referido.

  1. Grupo escaleno (anterior, medio y posterior)

    Los escalenos figuran entre las fuentes más conocidas de dolor pseudorradicular del miembro superior y de cuadros compatibles con desfiladero torácico. Cuando aparecen bandas tensas en el triángulo escalénico, los troncos del plexo braquial pueden quedar mecánicamente irritados, con un cuadro que recuerda a la afectación de C5 a C8. La literatura observacional sugiere que estos puntos gatillo coexisten con frecuencia con una verdadera radiculopatía cervical, en parte como espasmo protector secundario. Para diferenciarlos hace falta una exploración neurológica cuidadosa: el dolor de origen escalénico habitualmente carece de pérdida sensitiva dermatómica clara y de hiporreflexia.

    Cara lateral del brazo, antebrazo radial y dedos pulgar e índice, en un patrón que recuerda a la radiculopatía C6.
  2. Trapecio superior

    Como estabilizador clave de la región cervical, el trapecio superior desarrolla puntos gatillo con frecuencia ante patología cervical subyacente, incluida la enfermedad discogénica y la propia radiculopatía. No suele referir dolor por el brazo, pero su patrón hacia el cuello posterolateral, la zona retroauricular y la región temporal puede recordar a una irritación de C3 o C4. La tensión mantenida en este músculo también modifica la cinemática escapular y, de forma indirecta, puede aumentar la sobrecarga sobre los segmentos cervicales bajos.

    Cuello posterolateral, zona retroauricular y región temporal; con frecuencia se manifiesta como cefalea de tipo tensional.
  3. Infraespinoso

    El infraespinoso pertenece al manguito rotador y suele albergar puntos gatillo que refieren dolor profundo a la cara anterior del hombro y por la cara anterolateral del brazo. Este patrón imita de manera clásica una radiculopatía C5 o C6. En la práctica, cuando un paciente acude con sospecha de radiculopatía C5 o C6 sin déficits neurológicos objetivos, conviene explorar de forma sistemática el infraespinoso: tratar estos puntos gatillo, en algunos casos, basta para resolver los síntomas pseudorradiculares.

    Dolor profundo en la cara anterior del hombro que desciende por la cara anterolateral del brazo y el antebrazo, alcanzando a veces la cara radial de la mano.
  4. Subescapular

    Situado en la cara anterior de la escápula, el subescapular es un músculo difícil de palpar y, por ese motivo, una fuente con frecuencia infradiagnosticada de dolor en la cara posterior del brazo. Su patrón de referencia desciende por la cara posterior del brazo y puede asemejarse a una radiculopatía C7. Las revisiones disponibles señalan que este músculo suele pasarse por alto en el diagnóstico diferencial del dolor posterior del brazo y de la muñeca.

    Hombro posterior, cara posterior del brazo y antebrazo, con concentración ocasional en el dorso de la muñeca.
  5. Esternocleidomastoideo (ECM)

    El ECM es un músculo de dos cabezas cuya referencia se proyecta hacia arriba —hacia la cabeza y la cara— más que hacia el brazo. Aun así, resulta muy relevante en el contexto de la radiculopatía cervical, ya que las posturas adoptadas para descargar el foramen (cabeza adelantada, inclinaciones compensatorias) someten al ECM a una sobrecarga sostenida. Es habitual que aparezcan puntos gatillo secundarios que añaden al cuadro dolor facial atípico, mareo posicional o sensación de acúfenos.

    Occipucio, vértex craneal, región supraorbitaria, mejilla y, ocasionalmente, profundidad del oído.
  6. Grupo suboccipital

    Los suboccipitales gobiernan los movimientos finos de la región cervical alta. Aunque no refieren dolor al miembro superior, suelen verse implicados en los reajustes posturales asociados a una radiculopatía cervical baja. La hipertonía de este grupo puede irritar el nervio occipital mayor y dar lugar a una neuralgia occipital, que en ocasiones coincide con la irritación de raíces cervicales inferiores.

    Dolor profundo en la región cervical alta con irradiación por el occipucio hacia las regiones temporal y frontal.
  7. Elevador de la escápula

    El elevador de la escápula es uno de los lugares más frecuentes de molestia cervical, descrito por los pacientes como «cuello rígido». Suele desarrollar puntos gatillo en respuesta a la defensa muscular protectora propia de la radiculopatía cervical aguda. La molestia se localiza en el ángulo del cuello y en el borde medial superior de la escápula, recordando al componente de dolor axial cervical de la enfermedad discal.

    Ángulo del cuello, borde medial superior de la escápula y región del hombro posterior.
Mecanismos del dolor braquial

Compresión directa de la raíz nerviosa

Presión mecánica sobre la raíz cervical por una hernia discal o un osteofito, con isquemia, inflamación y síntomas radiculares verdaderos.

Referencia miofascial

Señales nociceptivas desde puntos gatillo activos en músculos como los escalenos o el infraespinoso, que proyectan dolor al miembro superior sin compresión nerviosa real.

Síndrome de doble compresión

Una compresión menor a nivel cervical sumada a un atrapamiento periférico (por ejemplo, en los escalenos) que, en conjunto, producen disfunción nerviosa sintomática.

Espasmo muscular secundario

La irritación radicular primaria induce defensa muscular refleja en cuello y hombro que, con el tiempo, desarrolla sus propios puntos gatillo generadores de dolor.

Patrones de referencia pseudorradicular

Los puntos gatillo miofasciales pueden proyectar dolor según patrones reproducibles que recuerdan a compresiones radiculares concretas. Reconocerlos facilita un diagnóstico diferencial preciso.

Grupo escaleno
El dolor irradia desde la cara lateral del cuello por la cara lateral del brazo, salta el codo y reaparece en el antebrazo radial, el pulgar y el índice. El patrón resulta muy similar al de una compresión de la raíz C6.
Infraespinoso
El dolor se concentra en la región del deltoides anterior y desciende por la cara anterolateral del brazo y el antebrazo. Suele confundirse con una radiculopatía C5 o C6 o con una tendinopatía bicipital primaria.
Subescapular
La referencia se proyecta al hombro posterior y desciende por la cara posterior del brazo y el antebrazo, con cierta acumulación en el dorso de la muñeca. La distribución puede asemejarse a un patrón radicular C7.
Trapecio superior
La referencia asciende en forma de «signo de interrogación» por la cara posterolateral del cuello, detrás del oído, hasta la sien. No imita una radiculopatía del miembro superior, pero sí remeda con frecuencia una irritación de C3 o C4.

Maniobras de evaluación clínica

Estas maniobras clínicas, empleadas por profesionales sanitarios, buscan provocar o aliviar síntomas para diferenciar entre compresión radicular y fuentes musculares periféricas de dolor.

  1. Maniobra de Spurling (compresión foraminal)

    El paciente extiende el cuello, realiza inclinación lateral y rota la cabeza hacia el lado sintomático. El profesional aplica con cuidado una compresión axial descendente sobre el vértex. La maniobra busca estrechar el foramen de conjunción y reproducir una posible irritación radicular.

    Positivo: Reproducción del dolor o la parestesia irradiados habituales del paciente por el miembro superior, no del simple dolor cervical localizado. Este hallazgo orienta hacia una verdadera radiculopatía cervical, sin reemplazar el resto de la valoración.

  2. Test de tensión del miembro superior 1 (ULTT1, sesgo del nervio mediano)

    Con el paciente en decúbito supino, el profesional desciende secuencialmente el hombro, lo abduce a unos 110 grados, extiende muñeca y dedos, supina el antebrazo, rota externamente el hombro y por último extiende el codo. La inclinación lateral cervical contralateral se utiliza para sensibilizar la maniobra.

    Positivo: Reproducción de síntomas neurológicos en el miembro superior o asimetría llamativa entre lados en el rango de extensión del codo. Una respuesta negativa hace menos probable una verdadera radiculopatía, sin descartarla por completo.

  3. Test de distracción cervical

    Con el paciente en decúbito supino, el profesional coloca las manos bajo el mentón y el occipucio y aplica una tracción superior gradual y suave (en torno a 4,5 a 6,8 kg) para descargar el segmento cervical.

    Positivo: Alivio parcial o completo de los síntomas irradiados al brazo. El hallazgo orienta a que abrir el foramen reduce la irritación radicular y suele integrarse con el resto de la exploración.

  4. Maniobra de alivio escalénico

    El paciente apoya el antebrazo del miembro afectado sobre la frente y eleva el codo. Esta postura distiende las raíces inferiores del plexo braquial y eleva la clavícula, con lo que puede reducir la tensión sobre los escalenos y el paquete neurovascular.

    Positivo: Alivio del dolor o la parestesia del brazo. Aunque clásicamente se asocia a la radiculopatía C5/C6, también puede indicar mejoría en cuadros de tipo desfiladero torácico o de dolor miofascial mediado por escalenos.

Vías de tratamiento basadas en la evidencia

Las guías actuales suelen recomendar un abordaje multimodal de la radiculopatía cervical y el dolor miofascial asociado, con énfasis en el tratamiento conservador durante 6 a 12 semanas antes de plantear opciones invasivas.

Autocuidado

  • Modificación postural para evitar la flexión o extensión cervical sostenidas
  • Movilidad cervical suave dentro de un rango sin dolor
  • Aplicación de calor en la musculatura cervical y periescapular
  • Ajustes ergonómicos del puesto de trabajo que descarguen el miembro superior
  • Almohada cervical de soporte para conservar una alineación neutra durante el sueño

Terapia manual

  • Compresión isquémica cuidadosa de puntos gatillo en escalenos e infraespinoso
  • Movilización cervical y torácica para restaurar la movilidad segmentaria
  • Tracción cervical manual orientada a descargar el foramen
  • Liberación miofascial del trapecio superior y del elevador de la escápula
  • Técnicas de deslizamiento neural del plexo braquial

Intervencionismo

  • Infiltración de puntos gatillo en escaleno o infraespinoso refractarios
  • Infiltración epidural cervical de corticoides (con guía fluoroscópica)
  • Bloqueos selectivos de raíz nerviosa con fines diagnósticos y terapéuticos
  • Farmacoterapia oral pautada por el médico (AINE, gabapentina o fármacos análogos cuando proceda)
  • Acupuntura o punción seca dirigidas a la musculatura cervical y de hombro

Rehabilitación

  • Trabajo de resistencia de los flexores cervicales profundos
  • Estabilización escapular (serrato anterior, trapecio inferior)
  • Protocolos de tracción cervical mecánica supervisada
  • Fortalecimiento progresivo del miembro superior una vez estabilizados los síntomas neurológicos
  • Reeducación propioceptiva de la columna cervical

Señales de alerta

Consulte sin demora

Aunque la mayor parte del dolor cervical y braquial es benigno y autolimitado, los siguientes signos requieren valoración médica rápida para descartar compromiso neurológico significativo o patología sistémica.

  • Debilidad motora progresiva

    Empeoramiento rápido de la fuerza en un miotoma concreto (por ejemplo, incapacidad para extender la muñeca o flexionar el codo). Puede traducir un compromiso radicular agudo significativo y precisa valoración urgente.

    Urgent
  • Signos de mielopatía cervical

    Aparición de signos de motoneurona superior como hiperreflexia, signo de Hoffmann, reflejo de Babinski, clonus o alteraciones de la marcha. Orienta hacia una compresión medular y no hacia una afectación radicular aislada.

    Emergency
  • Disfunción de esfínteres

    Aparición reciente de retención urinaria, incontinencia o disfunción intestinal. Asociada a signos neurológicos, suele indicar un compromiso medular grave.

    Emergency
  • Dolor intenso e incesante

    Dolor insoportable, constante y que no responde a cambios posturales ni a analgésicos básicos. Justifica investigar infección, neoplasia o hernia discal aguda significativa.

    Investigate
  • Antecedente oncológico

    Aparición reciente de dolor radicular cervical en un paciente con antecedente de cáncer, sobre todo de mama, pulmón o próstata, con tendencia a metástasis raquídea.

    Urgent

Pistas clínicas

  1. La radiculopatía cervical afecta con más frecuencia a las raíces C6 y C7 y suele cursar con dolor, entumecimiento y hormigueo unilaterales en el miembro superior.

  2. Los puntos gatillo miofasciales en escalenos, infraespinoso y subescapular pueden remedar de cerca la distribución del dolor de una radiculopatía cervical.

  3. La radiculopatía verdadera tiende a presentar signos neurológicos definidos (pérdida sensitiva dermatómica, debilidad miotómica, hiporreflexia), habitualmente ausentes en el dolor miofascial puro.

  4. El fenómeno de «doble compresión» plantea que la tensión muscular proximal (por ejemplo, en los escalenos) puede sensibilizar nervios que se vuelven más vulnerables a irritaciones distales.

  5. Los hallazgos de la resonancia deben correlacionarse con la clínica: las protrusiones discales y la estenosis foraminal asintomáticas son frecuentes en la población general.

  6. Las guías actuales suelen recomendar entre 6 y 12 semanas de tratamiento conservador multimodal antes de plantear cirugía en la radiculopatía no progresiva, ya que la mayoría de los pacientes mejora sin intervención quirúrgica.

Terapia de movimiento

Ejercicios para la radiculopatía cervical

Estos ejercicios basados en la evidencia trabajan los músculos y los patrones de movimiento más relevantes en este cuadro. Comience con dos o tres y progrese según tolerancia.

Mirar hacia arriba en posición sentada

Mirar hacia arriba en posición sentada

Mire suavemente hacia arriba y vuelva a dirigir la vista al frente. Este movimiento utiliza los músculos posteriores del cuello y permite practicar una amplitud cómoda.

Empiece con 3–5 repeticiones lentas. Elija una amplitud y una frecuencia que sigan resultando cómodas.→ Iniciar ejercicio →
Deslizamientos laterales cervicales

Deslizamientos laterales cervicales

Los deslizamientos laterales cervicales consisten en una traslación horizontal de la cabeza y el cuello para movilizar las raíces nerviosas cervicales a su salida por el agujero intervertebral. Esta técnica rítmica funciona como un "deslizador" neurodinámico que se cree apoya la movilidad neural y podría ayudar a reducir la presión intraneural. Desde el punto de vista mecanístico, disminuye la mecanosensibilidad nerviosa y alivia el dolor irradiado o el adormecimiento asociados a la radiculopatía cervical.

2 series × 10-15 repeticiones, hacia el lado sintomático, 2-3 veces al día→ Iniciar ejercicio →
Inclinación lateral cervical isométrica

Inclinación lateral cervical isométrica

La inclinación lateral cervical isométrica fortalece la musculatura lateral del cuello sin modificar los ángulos articulares y aporta una estabilidad esencial a la columna cervical. Al mejorar el control neuromuscular y la resistencia isométrica, puede ayudar a reducir la micromotilidad excesiva en el segmento sintomático, lo que se cree que puede ayudar a aliviar la irritación de la raíz nerviosa asociada a la radiculopatía cervical.

3 series × 5-10 segundos de mantenimiento, 10 repeticiones por lado, a diario→ Iniciar ejercicio →
Retracción escapular con descenso

Retracción escapular con descenso

Este ejercicio facilita la activación del trapecio inferior y los romboides, a la vez que inhibe el trapecio superior, frecuentemente sobreactivo. Al restaurar la cinemática escapular normal y ampliar el espacio costoclavicular, disminuye la tensión y la compresión neurovascular sobre el plexo braquial.

3 series × 10 repeticiones, con mantenimiento de 3-5 segundos, 1-2 veces al día→ Iniciar ejercicio →
Tracción cervical con apoyo en decúbito supino

Tracción cervical con apoyo en decúbito supino

La tracción cervical con apoyo en decúbito supino aplica un estiramiento longitudinal suave a la columna cervical, lo que podría aumentar de forma transitoria el espacio del agujero intervertebral. Se postula que esta tracción suave reduce la carga sobre las raíces nerviosas cervicales irritadas y, en algunas personas, puede ayudar a centralizar los síntomas y aliviar el dolor irradiado al brazo asociado a la radiculopatía cervical.

10-15 minutos de tracción continua o intermitente, 1-2 veces al día→ Iniciar ejercicio →