¿Qué son los corticosteroides?

Tratamiento con corticosteroides
diagrama generalLos corticosteroides —también denominados glucocorticoides en este contexto terapéutico— son análogos sintéticos del cortisol, la hormona esteroidea endógena producida por la corteza suprarrenal. El cortisol constituye la principal hormona antiinflamatoria e inmunomoduladora endógena del organismo. Los corticosteroides sintéticos se han diseñado para amplificar el efecto glucocorticoide y minimizar la actividad mineralocorticoide, que es la que más se asocia a retención de sal y a efectos sobre la presión arterial.
La distinción entre actividad glucocorticoide y mineralocorticoide es relevante a la hora de elegir el fármaco. La actividad glucocorticoide media los efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores a través del receptor de glucocorticoides. La actividad mineralocorticoide suele ser menos deseable en la mayoría de las infiltraciones de tejidos blandos. Por eso los inyectables modernos —como triamcinolona, dexametasona o betametasona— se eligen sobre todo por su potencia glucocorticoide, con actividad mineralocorticoide relativamente baja.
En el síndrome doloroso miofascial, los corticosteroides se infiltran directamente en el punto gatillo seleccionado o adyacente a él, cuando el profesional considera que la actividad inflamatoria local contribuye de forma significativa al dolor. El objetivo es un tratamiento antiinflamatorio local dirigido, no una terapia sistémica. En la práctica, este enfoque tiene más sentido cuando el punto gatillo parece especialmente reactivo o inflamado, y menos cuando el dolor es puramente mecánico, por disfunción de la placa motora o sensibilización central.
Los corticosteroides son herramientas antiinflamatorias potentes, pero su papel en el dolor miofascial es más selectivo y limitado que en otras afecciones.
Conviene subrayar que la infiltración con corticosteroide no es apropiada para todos los puntos gatillo. Las inyecciones repetidas en el mismo sitio pueden provocar daño tisular local acumulativo, como atrofia subcutánea, necrosis grasa, despigmentación cutánea y debilitamiento tendinoso. Por eso suele ser una herramienta selectiva y de uso limitado, y no una estrategia de repetición habitual.
Mecanismos de acción

Mecanismos de acción
diagramaInhibición de la fosfolipasa A2
Supresión de la vía NF-κB
Regulación a la baja de citocinas proinflamatorias
Inhibición de la migración leucocitaria
Desensibilización de nociceptores periféricos
Efectos genómicos frente a no genómicos
Perfiles farmacológicos
Acetónido de triamcinolona
Corticosteroide habitual en puntos gatilloKenalog
Acetato de metilprednisolona
Amplia disponibilidadDepo-Medrol
Fosfato sódico de dexametasona
Menor riesgo de atrofiaDecadron
Betametasona (Celestone Soluspan)
Acción bifásicaCelestone Soluspan
Comparación de corticosteroides en resumen
Potencia relativa
Formulación
Inicio
Duración
Riesgo de atrofia
Indicación preferente
Técnica de infiltración

Técnica de inyección
ilustración paso a pasoEvaluación del paciente e identificación del punto gatillo
Selección y preparación del fármaco
Elección de la aguja y preparación de la piel
Técnica de infiltración
Guía ecográfica (cuando está indicada)
Cuidados tras la infiltración
Evidencia en el dolor miofascial
La base de evidencia para la infiltración con corticosteroide en puntos gatillo es moderada pero heterogénea. Varios ensayos aleatorizados han comparado inyecciones con corticosteroide frente a lidocaína sola y frente a punción seca, con resultados inconsistentes en cuanto al valor añadido del corticosteroide. Una interpretación frecuente es que la disrupción mecánica del punto gatillo puede ser muy importante, mientras que los corticosteroides pueden aportar valor en presentaciones con mayor componente inflamatorio.
Frost et al. (1980)
Hopwood & Abram (1994)
Literatura general sobre infiltración en punto gatillo
Borg-Stein & Simons (2002) — Revisión
Infiltración con corticosteroide frente a otras intervenciones
Mecanismo
Inicio de acción
Duración del alivio
Coste por sesión
Nivel de evidencia
Límite de repetición
Indicación preferente
Riesgos y limitaciones
Candidatos ideales y contraindicaciones
Candidatos ideales y contraindicaciones
- Puntos gatillo con rasgos inflamatorios locales aparentes — Los pacientes cuyos puntos gatillo muestran rasgos inflamatorios locales más evidentes —por ejemplo, calor, sensibilidad con irritabilidad tisular local o hinchazón reactiva— pueden ser los mejores candidatos para la infiltración con corticosteroide. En estos casos, el mecanismo antiinflamatorio tiene la justificación más clara.
- SDM subagudo sin respuesta a cuidados conservadores iniciales — Los pacientes con dolor miofascial de varias semanas a unos pocos meses que no han respondido de forma adecuada a fisioterapia, estiramientos, AINE y otros cuidados conservadores pueden ser candidatos razonables para una infiltración con corticosteroide, sobre todo si el dolor limita la participación en la rehabilitación.
- Puntos gatillo que restringen el rango de movimiento — Cuando la actividad del punto gatillo contribuye a una pérdida importante de movimiento por dolor y defensa muscular, la infiltración con corticosteroide puede abrir una ventana en la que el trabajo de movilidad y la rehabilitación se toleren mejor.
- Pacientes con respuesta previa a la infiltración con corticosteroide — Una respuesta claramente positiva a una infiltración previa con corticosteroide sugiere que un nuevo tratamiento puede volver a ayudar, siempre que se respeten los límites de frecuencia y los riesgos tisulares.
- Pacientes con un fenotipo aparentemente inflamatorio — Algunos pacientes parecen mostrar un componente inflamatorio más marcado, por ejemplo con una respuesta de reagudización local más pronunciada seguida de un alivio relevante. Estos casos pueden encajar mejor con el uso de corticosteroide que los puntos gatillo no inflamatorios.
Contraindicaciones absolutas
Contraindicaciones relativas
Los corticosteroides son análogos sintéticos de los glucocorticoides con efectos antiinflamatorios amplios, situados por encima de las vías COX y LOX.
Su uso en la infiltración de puntos gatillo se entiende mejor como dirigido y selectivo, no como un inyectable universal de primera línea para cualquier punto gatillo.
El acetónido de triamcinolona es una de las preparaciones más utilizadas, mientras que la dexametasona puede preferirse cuando el menor riesgo de atrofia pesa más que la duración del depósito.
El límite práctico habitual de 3 a 4 infiltraciones por sitio al año refleja la preocupación por el riesgo tisular local acumulativo, más que una regla arbitraria.
La evidencia clínica sugiere que los corticosteroides pueden aportar un alivio algo más prolongado que el anestésico solo en puntos gatillo seleccionados con rasgos inflamatorios, pero no son claramente superiores en todos los casos.
Entre los riesgos figuran atrofia tisular local, despigmentación cutánea, debilitamiento tendinoso, elevación de la glucemia, supresión del eje HHA y reagudización postinfiltración.
Los candidatos ideales suelen ser pacientes con puntos gatillo inflamados o reactivos seleccionados que no han respondido de forma adecuada al tratamiento conservador.
La infiltración con corticosteroide suele entenderse mejor como tratamiento puente: útil para reducir la inflamación y el dolor lo suficiente como para permitir la rehabilitación, mientras se abordan los factores perpetuantes más amplios.
La infiltración con corticosteroide en puntos gatillo es una intervención potente pero selectiva dentro del manejo del dolor miofascial. Resulta más útil cuando un punto gatillo parece tener un componente inflamatorio relevante que contribuye al dolor y a la disfunción. Su efecto antiinflamatorio es más amplio que el de los AINE, porque los corticosteroides actúan por encima tanto de la vía COX como de la vía LOX. Sin embargo, el riesgo tisular local acumulativo —atrofia, necrosis grasa, debilitamiento tendinoso y cambios cutáneos— limita la frecuencia con la que el tratamiento debe repetirse. Por eso suele entenderse mejor como terapia puente: una forma de reducir el dolor y la inflamación lo suficiente como para abrir una ventana de rehabilitación, mientras se trabajan los estiramientos, la fisioterapia y la corrección de factores perpetuantes.
Límites de la infiltración con corticosteroide