§ 01

Visión general: analgésicos no opioides en dolor miofascial

Analgésicos no opioides

Analgésicos no opioides

diagrama del mecanismo de acción

Los analgésicos no opioides constituyen el primer peldaño del tratamiento farmacológico del dolor y forman la base de la escalera analgésica de la OMS. Dentro de esta categoría, el paracetamol y la dipirona (metamizol) ocupan un lugar peculiar: ofrecen analgesia central y antipirésis sin el efecto antiinflamatorio marcado, la toxicidad gastrointestinal ni los riesgos cardiovasculares propios de los AINE, y sin el potencial adictivo ni la depresión respiratoria de los opioides.

El paracetamol es el analgésico más utilizado en el mundo, presente en cientos de formulaciones combinadas. El metamizol (dipirona) está autorizado y es ampliamente prescrito en varios países de Europa y América Latina; en otras regiones (Estados Unidos, Reino Unido y parte de Europa del norte) no está disponible o su autorización ha sido retirada. Los marcos regulatorios varían. Ambos comparten un nicho farmacológico similar — analgesia central sin actividad antiinflamatoria periférica relevante —, pero difieren en mecanismos, perfiles de eficacia y relación riesgo-beneficio.

En el síndrome de dolor miofascial (SDM), los analgésicos no opioides aportan un beneficio limitado a moderado como agentes aislados. No abordan la fisiopatología subyacente de los puntos gatillo: la contracción sostenida del sarcómero, la isquemia local, la acumulación de mediadores inflamatorios y la sensibilización periférica y central que configuran el complejo. Aun así, resultan valiosos dentro de una estrategia multimodal, ya que ofrecen analgesia basal que potencia la fisioterapia, la punción seca y otras intervenciones dirigidas.

El futuro del tratamiento del dolor no pasa por opioides más potentes, sino por combinaciones más inteligentes de fármacos no opioides que actúen sobre vías nociceptivas complementarias.

§ 02

Paracetamol

Mecanismo de acción

Aunque lleva más de un siglo siendo uno de los fármacos más utilizados del mundo, el mecanismo exacto del paracetamol sigue investigándose. La evidencia actual apunta a varios mecanismos propuestos, complementarios entre sí y predominantemente centrales dentro del sistema nervioso central.

Múltiples mecanismos centrales propuestos

El mecanismo analgésico del paracetamol sigue investigándose y probablemente implica varias vías complementarias. Una de las hipótesis más citadas propone que el paracetamol inhibe de forma selectiva una variante de empalme de la ciclooxigenasa-1, denominada «COX-3», con expresión predominante en la corteza cerebral y la médula espinal; su relevancia en tejido humano sigue siendo objeto de debate. A esta vía se suman otros efectos centrales propuestos: la acción del metabolito AM404 sobre los sistemas endocannabinoide y TRPV1, la modulación de las vías serotoninérgicas descendentes y una modulación central que aún no está del todo caracterizada. Lo que sí está bien establecido es que el paracetamol carece de efecto antiinflamatorio periférico clínicamente relevante a dosis terapéuticas.

Vías serotoninérgicas descendentes

El paracetamol activa las vías inhibitorias descendentes serotoninérgicas que nacen en los núcleos del rafe del tronco encefálico. Estas vías proyectan al asta dorsal de la médula espinal, donde liberan serotonina (5-HT) que actúa sobre los receptores 5-HT3 y frena la transmisión nociceptiva ascendente. El mecanismo está respaldado por estudios en los que los antagonistas serotoninérgicos (ondansetrón, tropisetrón) y la sección medular abolen la analgesia del paracetamol en modelos animales.

Sistema endocannabinoide (metabolito AM404)

En el encéfalo y en la médula espinal, la amida hidrolasa de ácidos grasos (FAAH) transforma el paracetamol en AM404 (N-araquidonoilaminofenol). El AM404 inhibe con potencia la recaptación de endocannabinoides y actúa como agonista de los receptores CB1 y de los receptores TRPV1 (receptor de potencial transitorio vaniloide 1). Esta doble acción sobre el sistema endocannabinoide refuerza la analgesia endógena y podría explicar los discretos efectos positivos sobre el ánimo que algunas personas describen.

Inhibición de la óxido nítrico sintasa

La evidencia más reciente apunta a que el paracetamol inhibe la óxido nítrico sintasa (NOS) a nivel central, reduciendo la producción de óxido nítrico (NO). El NO desempeña un papel clave en el procesamiento nociceptivo espinal y en la sensibilización central. Al disminuir sus niveles, el paracetamol puede atenuar el fenómeno de wind-up y aminorar la sensibilización central — procesos especialmente pertinentes en el síndrome de dolor miofascial (SDM) crónico, donde el estímulo nociceptivo persistente desde los puntos gatillo induce cambios neuroplásticos.

Dosificación y farmacocinética

Dosificación oral
Dosis única
500–1000 mg
Frecuencia
Cada 6–8 horas
Dosis máx. diaria (adulto sano)
4000 mg/día
Dosis máx. diaria (adultos mayores / hepatopatía)
3000 mg/día
Farmacocinética
Biodisponibilidad
>85 % (oral)
Inicio de acción
30–60 minutos
Pico plasmático
1–2 horas
Vida media
2–3 horas
Formulación IV
1 g cada 6 horas

Eficacia en el síndrome de dolor miofascial

Eficacia limitadaComo monoterapia del dolor miofascial

El paracetamol presenta eficacia limitada como tratamiento aislado del SDM. No modifica los mecanismos fisiopatológicos clave: no reduce la inflamación periférica alrededor del punto gatillo, no relaja la banda tensa ni los sarcómeros contraídos, no mejora el flujo sanguíneo local al tejido isquémico y no modula la sensibilización periférica sostenida por la acumulación de sustancias algogénicas (bradicinina, sustancia P, CGRP, serotonina, prostaglandinas) en el microambiente del punto gatillo.

Donde sí aporta valor es en el alivio del dolor de fondo leve y como complemento dentro del tratamiento multimodal. Combina bien con un AINE (analgesia aditiva por mecanismos complementarios), con un relajante muscular (para el componente contráctil) o como premedicación antes de las sesiones de fisioterapia o punción seca, mejorando el confort de la persona durante el procedimiento.

Más indicado para

  • Episodios leves de dolor miofascial agudo
  • Premedicación antes de fisioterapia/punción seca
  • Combinación con AINE (efecto aditivo)
  • Combinación con relajante muscular
  • Personas que no toleran los AINE
  • Embarazo, bajo valoración médica individualizada

No resulta eficaz para

  • Dolor miofascial moderado a intenso (como monoterapia)
  • Control del dolor miofascial crónico (en solitario)
  • Dolor con componente inflamatorio significativo
  • Cuadros con predominio de espasmo muscular
  • Sustituir AINE cuando hay puntos gatillo activos
  • Personas ya con combinaciones a dosis máximas

Hepatotoxicidad: la preocupación clave de seguridad

A dosis terapéuticas, en torno al 90 % del paracetamol se metaboliza por glucuronidación y sulfatación, generando metabolitos no tóxicos que se eliminan por la orina. Una pequeña fracción (5-10 %) la oxidan las enzimas del citocromo P450 — sobre todo CYP2E1, también CYP1A2 y CYP3A4 — al metabolito altamente reactivo y tóxico NAPQI (N-acetil-p-benzoquinona imina). En condiciones normales, el NAPQI se conjuga de inmediato con el glutatión hepático y queda neutralizado.

Ante una sobredosis, las vías de glucuronidación y sulfatación se saturan y una proporción mucho mayor del fármaco se desvía a la vía del CYP450. El exceso de NAPQI agota con rapidez las reservas de glutatión. Cuando estas caen por debajo del 30 % aproximadamente, el NAPQI libre se une a las proteínas de los hepatocitos y a las estructuras mitocondriales, desencadenando estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y, finalmente, necrosis hepática centrolobulillar.

>150 mg/kg

Dosis tóxica~10 g en adulto de 70 kg

N-acetilcisteína

AntídotoMáxima eficacia en las primeras 8 h tras la ingesta

24–72 horas

Inicio del daño hepáticoTras la sobredosis aguda

Factores que aumentan el riesgo de hepatotoxicidad a dosis menores

Consumo crónico de alcohol

Induce CYP2E1, incrementa la producción de NAPQI y agota el glutatión

Ayuno o desnutrición

Reservas bajas de glutatión, con menor capacidad para neutralizar el NAPQI

Inductores de CYP2E1

Isoniazida, alcohol crónico, rifampicina incrementan la producción del metabolito tóxico

Uso simultáneo de varios productos con paracetamol

Antigripales, inductores del sueño y asociaciones con opioides lo contienen

Hepatopatía crónica

El daño hepático previo reduce la capacidad metabólica y los niveles de glutatión

Síndrome de Gilbert

La glucuronidación reducida desvía el metabolismo hacia la vía tóxica del CYP

Perfil de seguridad e interacciones

Ventajas de seguridad frente a los AINE

  • No daña la mucosa gastrointestinal ni aumenta el riesgo de sangrado
  • Sin riesgo cardiovascular (IAM, ACV)
  • Sin vasoconstricción renal a dosis terapéuticas
  • Sin disfunción plaquetaria ni prolongación del tiempo de sangrado
  • Es una de las opciones analgésicas preferidas cuando esté indicado durante el embarazo, bajo valoración médica individualizada y a la dosis mínima eficaz por el menor tiempo posible
  • Compatible con ácido acetilsalicílico para profilaxis cardiovascular

Principales interacciones farmacológicas

  • Warfarina: — Eleva el INR con dosis superiores a 2 g/día; vigilar el INR de cerca
  • Alcohol: — El consumo crónico induce CYP2E1; el agudo compite por CYP2E1 (efecto paradójicamente protector)
  • Isoniazida: — Potente inductor de CYP2E1; aumenta de manera significativa la producción de NAPQI
  • Fenitoína / Carbamazepina: — Inductores del CYP; pueden incrementar el riesgo de hepatotoxicidad
  • Productos combinados: — Paracetamol oculto en antigripales, inductores del sueño y asociaciones con opioides
§ 03

Dipirona (metamizol)

Derivado pirazolónicoDCI: metamizolMarca: Novalgin

La dipirona (metamizol sódico) es un derivado pirazolónico sintetizado por primera vez en 1920 e introducido en la clínica en 1922. Se comercializa bajo decenas de nombres: Novalgin en Alemania, Analgin en Rusia y Europa del Este y numerosas marcas regionales en América Latina. Se trata de un profármaco que se hidroliza con rapidez en el tubo digestivo a su metabolito activo principal, la 4-metilaminoantipirina (4-MAA), que a su vez se transforma en 4-aminoantipirina (4-AA) y otros metabolitos.

El metamizol tiene una disponibilidad desigual en el mundo. En varios países es el analgésico no opioide ampliamente prescrito. En Alemania y otros países europeos figura entre las opciones para el dolor moderado a intenso; en Estados Unidos su autorización fue retirada en 1977 y no se comercializa en el Reino Unido, Australia, Japón ni Canadá, sobre todo por el riesgo de agranulocitosis, un trastorno sanguíneo poco frecuente pero potencialmente grave.

Esta disparidad regulatoria convierte a la dipirona en uno de los fármacos más controvertidos del mundo, tanto en el plano científico como político. Comprender su farmacología, sus riesgos y sus beneficios resulta indispensable para quienes tratan dolor miofascial en poblaciones donde la dipirona es primera línea, y para quienes deben orientar a personas que buscan alternativas equivalentes al viajar o vivir en países donde no está autorizada.

Mecanismo de acción

La dipirona posee un espectro de acción más amplio que el paracetamol: implica al menos cinco vías analgésicas distintas. Esta farmacología multidiana explica su eficacia analgésica generalmente superior y sus propiedades espasmolíticas singulares.

Inhibición central de COX-1 y COX-2

La dipirona y sus metabolitos activos (4-metilaminoantipirina y 4-aminoantipirina) inhiben de manera potente las isoenzimas COX-1 y COX-2 dentro del sistema nervioso central. A diferencia de los AINE, esta inhibición es predominantemente central y solo débilmente periférica. Esa localización explica por qué la dipirona ofrece analgesia y antipirésis intensas con escasa actividad antiinflamatoria periférica. La reducción de la prostaglandina E2 en el SNC es el mecanismo principal, tanto del alivio del dolor como del control de la fiebre.

Activación del sistema endocannabinoide

Al igual que el paracetamol, los metabolitos de la dipirona activan el sistema endocannabinoide. La 4-metilaminoantipirina inhibe la recaptación de anandamida y modula la señalización CB1 en la sustancia gris periacueductal (PAG) y en la médula rostroventromedial (RVM). Esta activación de las vías cannabinoides endógenas contribuye a la inhibición descendente del dolor y podría explicar por qué la dipirona suele ofrecer una analgesia más intensa de lo previsible solo por la inhibición de la COX.

Inhibición de la síntesis de PGE2 en la médula espinal

La dipirona inhibe directamente la síntesis de prostaglandina E2 a nivel medular, en concreto en las láminas del asta dorsal donde las fibras nociceptivas aferentes primarias hacen sinapsis con las neuronas de segundo orden. Esta acción espinal reduce la excitabilidad de las neuronas de rango dinámico amplio (WDR) y atenúa tanto la señalización nociceptiva aguda como el fenómeno de wind-up asociado a la estimulación repetida de fibras C — un mecanismo especialmente relevante para el aporte nociceptivo sostenido que generan los puntos gatillo miofasciales.

Vías descendentes opioidérgicas y cannabinoidérgicas

La dipirona activa de manera simultánea las vías inhibitorias descendentes opioidérgicas y cannabinoidérgicas. Estimula la liberación de opioides endógenos en la PAG e intensifica el tono endocannabinoide en la RVM, con un efecto sinérgico sobre la modulación descendente del dolor. La naloxona (antagonista opioide) revierte parcialmente la analgesia de la dipirona, lo que respalda la participación del sistema opioide endógeno. Esta doble activación cubre un espectro analgésico más amplio que el paracetamol, cuyo mecanismo descansa sobre todo en las vías serotoninérgicas y cannabinoidérgicas.

Acción espasmolítica directa

La dipirona presenta un rasgo singular entre los analgésicos no opioides: ejerce un efecto espasmolítico directo sobre el músculo liso, al inhibir la liberación intracelular de calcio y la fosfodiesterasa. Aunque este efecto se describió clásicamente en el músculo liso visceral (y explica su utilidad en el cólico renal y biliar), la evidencia más reciente sugiere un efecto relajante similar sobre el tono del músculo esquelético. Esta propiedad cobra especial interés en el dolor miofascial, donde la contractura muscular y las bandas tensas son rasgos definitorios del punto gatillo.

Dosificación y formulaciones

Dosificación
Dosis oral única
500–1000 mg
Frecuencia
Cada 6–8 horas
Dosis máxima diaria
4000 mg/día
Dosis IV
1–2 g en inyección lenta
Gotas (solución oral)
500 mg/mL
Formas disponibles
Comprimidos
500 mg, 1000 mg
Gotas orales
500 mg/mL (~20 gotas/mL)
Solución oral
50 mg/mL (pediátrica)
Inyectable (IV/IM)
Ampollas 500 mg/mL
Supositorio
300 mg, 500 mg, 1000 mg

Eficacia en el síndrome de dolor miofascial

Eficacia moderadaSuperior al paracetamol en dolor miofascial

La dipirona ofrece eficacia moderada en el SDM, y supera al paracetamol gracias a su mayor potencia analgésica y a su acción espasmolítica singular. El efecto relajante directo — que reduce la tensión de la banda tensa modulando la señalización del calcio — aborda un componente fisiopatológico del punto gatillo que el paracetamol no alcanza. A eso se suma la activación de vías descendentes opioidérgicas y cannabinoidérgicas, que amplía la modulación del dolor más allá del mecanismo predominantemente serotoninérgico del paracetamol.

En América Latina, las combinaciones de dipirona con orfenadrina y cafeína figuran entre los tratamientos de venta libre más usados para el dolor muscular y gozan de amplia aceptación entre quienes presentan dolor miofascial. La asociación es farmacológicamente racional: la dipirona aporta analgesia central y espasmólisis, la orfenadrina relajación muscular anticolinérgica y un efecto analgésico leve, y la cafeína potencia la absorción y añade analgesia mediada por receptores de adenosina. Numerosos fisioterapeutas y especialistas en dolor recomiendan estas combinaciones como opción disponible para las reagudizaciones del dolor miofascial, si bien la elección entre alternativas depende del contexto individual.

Ventajas sobre el paracetamol en dolor miofascial

  • Mayor potencia analgésica global (sobre todo para dolor moderado)
  • Acción espasmolítica directa sobre las bandas tensas musculares
  • Activación de vías descendentes opioidérgicas (ausente con paracetamol)
  • Riesgo de hepatotoxicidad incomparablemente menor (no genera NAPQI)
  • Mayor utilidad para el componente visceral del dolor (frecuente en puntos gatillo abdominales y pélvicos)
  • Disponible en gotas, lo que permite inicio rápido y titulación precisa

La controversia de la agranulocitosis

El debate central en torno a la dipirona gira sobre su asociación con la agranulocitosis: una condición grave y potencialmente mortal, caracterizada por un descenso drástico de los granulocitos (neutrófilos) por debajo de 500 células/microL. Se trata de una reacción idiosincrática mediada inmunológicamente (hipersensibilidad tipo II), en la que anticuerpos dependientes del fármaco atacan a los precursores granulocíticos de la médula ósea. No guarda relación con la dosis y no se anticipa con ningún examen disponible.

Las estimaciones del riesgo oscilan entre 0,03 y 0,5 casos por millón de tratamientos, en función de la población estudiada, la metodología y la región. Esta enorme variabilidad refleja la dificultad intrínseca de cuantificar eventos adversos extremadamente raros y ha alimentado décadas de debate científico y regulatorio.

Argumentos a favor de la prohibición (EE. UU./Reino Unido)

  • Incluso las muertes infrecuentes resultan inaceptables tratándose de un analgésico
  • Existen alternativas más seguras (paracetamol, AINE)
  • La subnotificación probablemente subestima la incidencia real
  • La IARC cuestionó inicialmente la seguridad de los metabolitos
  • La prohibición de 1977 fue precautoria y se mantiene vigente

Argumentos contra la prohibición (UE/América Latina)

  • El riesgo es extremadamente bajo (0,03-0,5 por millón de tratamientos)
  • Los AINE causan más muertes anuales por hemorragia digestiva que la dipirona por agranulocitosis
  • La hepatotoxicidad por paracetamol provoca más fallecimientos cada año
  • Grandes estudios europeos (Hamerschlak y colaboradores, Hedenmalm y Spigset) describen un riesgo muy bajo
  • La EMA mantiene su autorización en varios países europeos con advertencias reforzadas
  • La eficacia analgésica puede justificar el perfil de riesgo en contextos específicos

Mapa de disponibilidad global

El estatus regulatorio de la dipirona varía drásticamente en todo el mundo, configurando un mosaico de disponibilidad con implicaciones relevantes para personas que viajan, expatriados y profesionales que atienden a pacientes de distintos países.

Autorizado (con receta o venta libre, según el país)

MéxicoArgentinaColombiaChilePerúVenezuelaEcuadorBoliviaParaguayUruguayAlemaniaEspañaRusiaTurquíaIsraelIndiaPoloniaBulgariaRumaníaPaíses Bajos

Disponibilidad restringida o en revisión

Finlandia (retirada programada)Otros países europeos (con variaciones)

No autorizado o retirado

Estados Unidos (desde 1977)Reino UnidoAustraliaJapónCanadáBangladeshNepalPakistánArabia Saudita

Otros efectos adversos

§ 04

Comparación directa

Comparación directa

Comparación directa

tabla comparativa
Parámetro
ParacetamolDipirona

Potencia analgésica

Moderada
Moderada a fuerte

Efecto antiinflamatorio

Ninguno
Mínimo (solo central)

Efecto antipirético

Fuerte
Muy fuerte (de los más potentes disponibles)

Efecto espasmolítico

Ninguno
Sí (relajación muscular directa)

Eficacia en el SDM

Limitada
Moderada

Riesgo de hepatotoxicidad

Alto (dependiente de dosis)
Muy bajo

Riesgo de sangrado digestivo

Ninguno
Muy bajo

Riesgo cardiovascular

Ninguno
Hipotensión (solo IV)

Riesgo hematológico

Ninguno
Agranulocitosis (muy rara)

Riesgo renal

Ninguno (a dosis terapéuticas)
Ninguno (a dosis terapéuticas)

Uso en el embarazo

Opción analgésica preferida cuando esté indicada, a la dosis mínima eficaz y por el menor tiempo posible
Evitar (contraindicada en el 3.er trimestre)

Disponibilidad global

Universal
Restringida (no autorizada en EE. UU. y en el Reino Unido)

Formas farmacéuticas

Oral, IV, rectal
Oral, IV, IM, gotas

Costo

Muy bajo
Muy bajo

Venta libre

Sí (en muchos países)
Sí (donde la regulación lo permite)

El punto verde indica ventaja en ese parámetro

§ 05

Productos combinados

Las asociaciones analgésicas son especialmente populares en América Latina, donde representan una parte significativa de las ventas de venta libre para el dolor muscular. Son combinaciones a dosis fijas que aportan analgesia multimecanismo en un único producto, mejorando la practicidad y ofreciendo, con frecuencia, sinergia clínica.

Dipirona + orfenadrina + cafeína

Combinación popular

Dipirona 300 mg + Orfenadrina 35 mg + Cafeína 50 mg

Es una de las asociaciones más populares para el dolor muscular en países donde la dipirona está disponible. Combina el efecto analgésico y espasmolítico de la dipirona con la acción relajante muscular de la orfenadrina (un relajante anticolinérgico y antihistamínico) y el efecto potenciador de la cafeína. La idea clínica es sencilla: actuar por tres vías distintas — analgesia central (dipirona), relajación muscular (orfenadrina) y mayor absorción con analgesia aditiva (cafeína) — en una sola dosis.

En dolor miofascial: Buena opción de venta libre de primera línea para las crisis agudas de dolor miofascial en América Latina, donde la asociación es muy utilizada. La orfenadrina actúa sobre el espasmo muscular y la banda tensa, mientras la dipirona se encarga del dolor. Se usa con frecuencia para el autocontrol de las reagudizaciones.

Best For →Disponible en: América Latina (diversas marcas)

Paracetamol de liberación prolongada

Liberación prolongada

Paracetamol 650 mg de liberación prolongada

Formulación pensada para ofrecer alivio sostenido durante 8 horas. Utiliza una tecnología de comprimido bicapa: la capa de liberación inmediata aporta inicio rápido, y la capa de liberación sostenida mantiene los niveles plasmáticos terapéuticos. Con ello, la frecuencia de administración baja de cada 4–6 horas a cada 8 horas.

En dolor miofascial: Ofrece analgesia leve y sostenida, adecuada para el dolor de fondo. Los niveles plasmáticos se mantienen más estables que con el paracetamol de liberación inmediata, evitando las fluctuaciones pico-valle. Como monoterapia para dolor miofascial moderado a intenso, su eficacia es limitada.

Best For →Disponible en: Mundial

Paracetamol + cafeína

Eficacia potenciada

Paracetamol 500-1000 mg + Cafeína 65-130 mg

Varios estudios demuestran que añadir 65–130 mg de cafeína al paracetamol potencia de forma considerable la eficacia analgésica. La cafeína antagoniza los receptores de adenosina A1 y A2A en el SNC, acelera la absorción gástrica al aumentar el flujo sanguíneo local y aporta un leve efecto analgésico propio a través de la modulación de las vías centrales del dolor.

En dolor miofascial: La potenciación con cafeína puede acercar la analgesia del paracetamol al nivel de un AINE suave. Es una opción razonable cuando la persona no tolera los AINE. La cafeína también contrarresta la leve somnolencia que algunas personas refieren con paracetamol.

Best For →Disponible en: Mundial (varias marcas)

Dipirona en gotas (solución oral)

Inicio rápido

Dipirona 500 mg/mL en gotas orales

Formulación líquida que permite ajustar la dosis con precisión y ofrece absorción rápida. Cada mililitro (unas 20 gotas) contiene 500 mg de dipirona. Al prescindir de la desintegración del comprimido, el inicio de acción se adelanta: 15–20 minutos frente a los 30–40 minutos habituales del comprimido.

En dolor miofascial: Útil en las crisis agudas e intensas de dolor miofascial, cuando hace falta un inicio de acción rápido. Poder titular gota a gota brinda al paciente opciones flexibles de autogestión bajo orientación clínica.

Best For →Disponible en: América Latina, parte de Europa
§ 06

Cuándo usarlos en el síndrome de dolor miofascial

Dolor leve agudo (EVA 1-3)

Cualquiera de los dos sirve como monoterapia de primera líneaEn episodios leves y agudos de dolor miofascial, paracetamol 500-1000 mg o dipirona 500-1000 mg consiguen una analgesia adecuada. Donde está disponible, se prefiere la dipirona por su acción espasmolítica. Duración: según necesidad durante 3-5 días.

Dolor moderado (EVA 4-6) — combinado con AINE

Añadir un AINE para obtener efecto aditivo por mecanismos complementariosParacetamol o dipirona (analgesia central) + ibuprofeno o naproxeno (inhibición periférica de COX + acción antiinflamatoria) aportan analgesia aditiva. Esta combinación supera a cualquiera de las dos clases por separado y permite usar dosis menores de ambos, reduciendo los efectos adversos. Ejemplo: paracetamol 1000 mg + ibuprofeno 400 mg, alternados cada 3-4 horas.

Dolor con predominio de espasmo — combinado con relajante muscular

Asociar con ciclobenzaprina, tizanidina u orfenadrinaCuando el cuadro se domina por espasmo muscular, tensión de la banda tensa y limitación del arco de movimiento, combinar un analgésico no opioide con un relajante muscular de acción central ofrece alivio sinérgico. La asociación dipirona + orfenadrina + cafeína es un ejemplo de este planteamiento en un solo producto. Otra alternativa común es paracetamol con ciclobenzaprina; la posología del relajante debe ser individualizada por el profesional tratante.

Premedicación antes de fisioterapia o punción seca

Administrar 30-60 minutos antes de la sesión para mejorar el confortLa administración estratégica del analgésico antes de las sesiones de fisioterapia, terapia manual o punción seca reduce las molestias del procedimiento, mejora la tolerancia al ejercicio y permite movilizaciones y estiramientos más vigorosos. Paracetamol 1000 mg o dipirona 1000 mg, 30-60 minutos antes de la sesión, comprobando el inicio del efecto antes de empezar.

Medicación de rescate durante tratamiento activo

Uso a demanda junto con fisioterapia, infiltraciones o punción seca en cursoDurante un ciclo de infiltraciones en puntos gatillo, punción seca o fisioterapia intensiva, los analgésicos no opioides funcionan como medicación de rescate para el dolor intercurrente entre sesiones. Así se evita recurrir a opioides y se mantiene la funcionalidad a lo largo del tratamiento.

Dolor miofascial crónico — NO recomendados como tratamiento único a largo plazo

Insuficientes como monoterapia para dolor crónicoNi el paracetamol ni la dipirona son eficaces como tratamiento único a largo plazo del dolor miofascial crónico. No abordan los factores perpetuantes (disfunción postural, esfuerzo repetitivo, sensibilización central, factores psicosociales) y ofrecen una analgesia insuficiente para el dolor crónico moderado a intenso. El uso prolongado de paracetamol conlleva además un riesgo acumulativo de hepatotoxicidad. En el dolor miofascial crónico, estos fármacos deben ser solo un componente más dentro de un programa multimodal integral.
§ 07

Comparación con otras clases analgésicas

Comparación con otras clases de analgésicos

Comparación con otras clases de analgésicos

tabla comparativa
Clase
Eficacia en SDMAntiinflam.Espasm.Riesgo GIRiesgo hepáticoRiesgo CVDependenciaVenta libre

Paracetamol

Limitada
Ninguna
No
Ninguno
Alto
Ninguno
Ninguno
Sí

Dipirona

Moderada
Mínima
Sí
Muy bajo
Muy bajo
Bajo
Ninguno
Sí*

AINE

Moderada
Fuerte
No
Moderado-alto
Bajo
Moderado
Ninguno
Sí

Relajantes musculares

Moderada-buena
Ninguna
Sí
Bajo
Bajo-moderado
Bajo
Bajo-moderado
No

Opioides

Moderada (a corto plazo)
Ninguna
No
Estreñimiento
Bajo
Bajo
Alto
No

Gabapentinoides

Limitada-moderada
Ninguna
No
Bajo
Ninguno
Bajo
Bajo
No

Punto dorado = Analgésicos no opioides tratados en esta guía. * = Venta libre donde la regulación lo permita.

§ 08

Puntos clave

Pieza inicial habitual del tratamiento multimodal

Paracetamol y dipirona son analgésicos de primera línea seguros y accesibles en el dolor miofascial leve a moderado. Ahora bien, ninguno basta como monoterapia cuando el dolor es de moderado a intenso. Su verdadero valor aparece en los protocolos multimodales: al aportar una base analgésica, permiten reducir las dosis de otros fármacos (AINE, relajantes musculares) y, con ello, la carga acumulada de efectos adversos.

Ventajas de la dipirona en el dolor miofascial

En los países donde está disponible, la dipirona ofrece ventajas sobre el paracetamol en dolor miofascial: mayor potencia analgésica, acción espasmolítica directa sobre el músculo, activación de vías descendentes opioidérgicas y cannabinoidérgicas, y un riesgo de hepatotoxicidad menor. Las combinaciones de dipirona con orfenadrina y cafeína son una opción disponible en varios países de América Latina; la elección depende del contexto individual y de la disponibilidad local.

Hepatotoxicidad: el riesgo crítico del paracetamol

El paracetamol tiene un índice terapéutico estrecho. La distancia entre la dosis máxima permitida (4 g/día) y la potencialmente letal (7,5-10 g) es alarmantemente pequeña. Las personas con dolor miofascial crónico que se automedican con varios productos de venta libre superan con frecuencia ese límite sin darse cuenta, porque el paracetamol está presente en cientos de combinaciones — antigripales, inductores del sueño y asociaciones con opioides.

Combinar con fisioterapia, no solo con más fármacos

La combinación más importante en el dolor miofascial no es farmacológica: es el analgésico junto con la fisioterapia activa. Tomar paracetamol o dipirona 30-60 minutos antes de una sesión de fisioterapia o de punción seca reduce las molestias del procedimiento, mejora la tolerancia al ejercicio y refuerza el efecto de las terapias manuales. Esta administración estratégica, sincronizada con las sesiones, maximiza el beneficio y minimiza el consumo total de medicación.